No toca

Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

El Gobierno vasco presentó ayer el proyecto de Presupuestos para el año 2018. Las Cuentas de la comunidad se asientan sobre unas previsiones económicas muy favorables que esperemos se cumplan y que contemplan un crecimiento del 2,4%, basado en algo tan positivo como es el aumento de las exportaciones y el impulso de la demanda interior. Todo ello permitirá mantener la muy favorable evolución de los ingresos fiscales que estamos contemplando ya en el ejercicio presente.

Para gente como yo, que cada día me hago más calvinista, supone cierta decepción comprobar que el mayor ingreso va directamente a incrementar el gasto en casi todas las partidas, sanidad, funcionarios, etc., y no a reequilibrar los desajustes que mantenemos. Pero bueno, esto es poco más que un lamento jeremíaco y del todo punto inútil. Mas que el incremento del gasto en sí mismo, que también, me preocupa el hecho de que, sobre algo tan coyuntural como son los ingresos públicos, construyamos una estructura de gastos siempre crecientes cuyo nivel queda automáticamente consolidado para el futuro.

Es decir, cuando conseguimos más ingresos los dedicamos a gastar más, pero, cuando se reducen, en lugar de gastar menos siempre preferimos subir la presión fiscal en un intento desesperado de ingresar más y poder así seguir gastando. Lo cual es un silogismo cuyo cumplimiento tiene más agujeros que un queso. Es cierto que si la reducción de ingresos es muy severa, como pasó en los años más duros de la crisis reciente, los gastos también se reducen, pero el orden de prioridades está muy claro. Con un nivel elevado de ingresos garantizado, este era un buen momento para abrir la espita de la presión fiscal, tratando de aumentar la base imponible con la creación de más riqueza y empleo. Pero ya hemos comprobado que esta teoría no tiene entre nosotros un número suficiente de partidarios.

Luego nos queda el asunto de su aprobación. La mayoría de los políticos busca y pregona la estabilidad institucional. Pues este también es un buen momento para ejercitar esa virtud. El PP debería aprobar estos Presupuestos -que no son los suyos, pero tampoco les repugnarán- y, en justa reciprocidad, el PNV debería apoyar los Presupuestos del Gobierno central, como hizo con las Cuentas del año en curso. Tenemos tanta inestabilidadsobrevenida que un poco de sentido común y otro poco de sosiego no nos vendría nada mal. Este año no toca ponerse exquisito. Ni aquí, ni allí.

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