El terrorismo, una amenaza global

Los atentados de Cataluña ponen de relieve la necesidad de acentuar la colaboración entre países, sobre todo en el campo de la inteligencia

EDITORIAL

Los atentados de Cataluña, resueltos en lo referente a su autoría directa, han sido obra de una docena de fanáticos, radicalizados por un personaje siniestro, el imán de Ripoll, que ejerció un ascendiente malvado sobre jóvenes de origen árabe en apariencia bien integrados en la comunidad. La explosión del chalé de Alcanar, en el que se preparaban explosivos para volar objetivos en Barcelona, permitió desentrañar toda la trama, pese a la escasa diligencia en investigar este suceso. Estos hechos, inquietantes porque no responden a la amenaza de los ‘lobos solitarios’ sino que muestran más bien la existencia de una verdadera banda terrorista que pasó inadvertida a los ojos de todos, han mostrado desde el primer momento una vertiente internacional, lógica por cuanto la amenaza es efectivamente global. El yihadismo practicado por diversas franquicias pretende destruir todo el sistema de relaciones internacionales, especialmente en Occidente, para imponer una idílica y utópica teocracia global.

En este caso, los vínculos más directos de los atentados han sido con Marruecos, Francia y Bélgica. Marruecos es, en efecto, la nación de origen de los terroristas, dos de los cuales viajaron a este país hace poco. Y Rabat ha empezado ya a realizar detenciones de personas vinculadas a los activistas, sin que pueda descartarse que el verdadero origen de la radicalización esté en el islamismo marroquí. Con respecto a Francia, el propio ministro del Interior galo, Gérard Collomb, ha confirmado que el vehículo Audi A3 con el que los terroristas atacaron en Cambrils había estado en su país una semana antes del atentado. Y con relación a Bélgica, el imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty, -condenado por lesiones en Bizkaia- había intentado trabajar allá, y existe una controversia sobre si Bruselas advirtió o no a España de su peligrosidad. En cualquier caso, se ha constatado una vez más que la cooperación internacional es clave en la prevención y en la persecución del yihadismo, dado que la irradiación de las ideas destructivas a través de las fronteras es un hecho, al exisitir una clara connivencia cómplice entre sectarios de diversos países. Los atentados de Barcelona deben servir para acentuar esta colaboración y para intensificar los esfuerzos, sobre todo en el campo de la inteligencia policial, que ha de ser capaz de advertir los síntomas precoces de esta lacra terrorífica.

Ineficacia militar

EE UU es la primera potencia militar del mundo, pero no todo su complejo castrense está bien engrasado: el lunes, el navío USS John S. McCain chocó contra el petrolero Alnic MC, bajo bandera de Liberia, en el estrecho de Singapur. La colisión dejó diez marinos desaparecidos y cinco heridos. Pero este no ha sido un incidente aislado: es el cuarto choque de buques de guerra norteamericanos en la zona, y el segundo mortal en dos meses, por lo que la paciencia del alto mando no ha dado más de sí. Así, la Armada de EE UU destituyó al almirante Joseph P. Aucoin, comandante de la Séptima Flota. La causa del despido ha sido «la pérdida de confianza en su capacidad de comandar». Es ciertamente difícil que en circunstancias normales un buque militar de alto porte colisione con otro en mitad del mar si no media desidia o falta de profesionalidad. En cualquier caso, la Armada ha ordenado paralizar todas sus operaciones en todo el mundo hasta que se investigue lo ocurrido, y se haya realizado una revisión integral de los accidentes en la zona del Pacífico. Al menos en esto, la nueva Administración demuestra tino y rigor.

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