Teorías automáticas

Aceptémoslo: los jóvenes no salen porque no puedan hacer otra cosa

PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Los problemas complejos no tienen soluciones sencillas, aunque tu amigo el tecnológico te resuelva en dos minutos la Gran Crisis del Wifi, riéndose de ti mientras actualiza un no-sé-qué y reinicia el no-sé-cuántos. La problemática social no admite intervenciones similares. Lástima. Tú llamas a un sociólogo y te diagnostica que da gusto, pero de las reparaciones no se encarga. Si le insistes, te escribe un manifiesto.

Son los políticos los que asumen el servicio de mantenimiento social. Y tienen interiorizado que, a falta de soluciones sencillas, lo que deben tener los problemas complejos son respuestas automáticas. Sin el menor fundamento, pero sonoras, bonitas, irreprochables. Como no hay fuerza física más poderosa que la pereza, las terminamos aceptando.

Va una de mis favoritas. Suena cada vez que, tras la discoteca, un grupo de jóvenes se lía a tortas, se conjura para tumbar mobiliario urbano o decide jugar a fútbol pateando un gato. A la mañana siguiente, con las imágenes dando vueltas, los políticos responden en automático: «Hay que ofrecer alternativas de ocio a la juventud».

Lo que funcionaría en realidad sería ofrecer alternativas a la juventud como etapa biológica. Porque los jóvenes no salen de fiesta porque no puedan ir al teatro, lo hacen porque son jóvenes. Lo del ‘Carpe diem’ y el ‘Collige, virgo, rosas’ no se inventó ayer. De ahí el latín. Solo aceptando esa realidad compleja, puede buscarse el modo de minimizar daños, sancionar delitos o proteger vecindarios. Será imperfecto y difícil. No será bonito.

El lunes, en otra comisión sobre la discoteca Moma, un portavoz de la oposición dijo que el problema se resolverá cuando una entrada de cine no valga más que un litro de kalimotxo. Es una respuesta automática, bonita y absurda. Abaratar las entradas quizá sea buena idea: más jóvenes se apasionarán por el cine y puede que incluso terminen siendo guionistas, críticos, directores… ¿Pero dejar de salir? El concejal debería ir estos días a San Sebastián para ver qué hacen los guionistas, los directores y los críticos a las tantas en las fiestas del Bataplan. Y a la salida, aullando por La Concha. Y dos días después, desayunando cubatas si se han encontrado por lo que sea con Aki Kaurismäki.

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