Sustancias inestables

El PSE rompe su acuerdo de estabilidadcon el PNV

PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

En julio de 2015 -mañana hará dos años- PNV y PSE firmaron en el Ayuntamiento de Barakaldo un acuerdo de estabilidad que aspiraba a ir más allá del acuerdo de estabilidad que las ejecutivas de ambos partidos habían firmado antes «a nivel foral y local». Era un acuerdo de estabilidad al cuadrado y parecía redactado por un guionista de los Hermanos Marx: «Necesitamos empleo de calidad y conseguir que las oportunidades de empleo lleguen en mayor medida a los colectivos vulnerables y a aquellas personas que se encuentran más alejadas de dichas oportunidades de empleo».

Pero se entendía. Más o menos. Además de para garantizar los presupuestos, en Barakaldo los socialistas apoyaban al PNV para mejorar los servicios públicos y la situación laboral del municipio. Lo que no se entendía era tanta predisposición al entendimiento. No es lo habitual cuando acabas de perder por setenta y dos votos un Ayuntamiento que llevas treinta años gobernando y que tiene para ti gran importancia simbólica. Lo usual en esos casos es entregarse a la oposición como a una psicopatía. ¿Recuerdan la salida del PNV de Ajuria Enea en 2009? Pues eso. En Barakaldo el PSE habría podido comenzar buzoneando pasquines con el infundio de que la nueva alcaldesa no solo es extraterrestre, sino que además nació en Sestao.

Sin embargo, apostaron por la estabilidad. Y ayer todo saltó por los aires, en plenas fiestas del Carmen, tras un raro periodo de reflexión. El PSE acusa ahora a la alcaldesa, Amaia del Campo, de cruzar la línea roja de los recortes y la vulneración de los derechos de los trabajadores. Hace cuatro días la acusaron de gastar 50.000 euros en «tratar de limpiar su deteriorada imagen» a través de la revista municipal.

Es el tono de alguien que acomoda del todo en la oposición y se reconoce en ese lugar. Aun así, los socialistas respetarán el compromiso previo de facilitar los presupuestos. El pacto entre PNV y PSE es de mayor alcance, pero la fisura que se cerró en Bilbao tras la crisis de los peajes se abre del todo en Barakaldo, que es, no lo olvidemos, el cuarto municipio más importante del país. Un acuerdo es en política un escenario de guerra tan válido como cualquier otro. A veces es solo cuestión de tiempo que se ilumine. Las hostilidades también comienzan allí por una sola razón: los demás.

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