superando la nota de corte

El tragaluz

Mientras Foronda aspiraba a la matrícula de honor por su capacidad para mover bultos poco sospechosos, suspendía de modo contumaz a la hora de introducir pasajeros dentro de los fuselajes

Ángel Resa
ÁNGEL RESA

Es de sobra conocido que Foronda sabe dar la carga. Y muy bien. No sólo ocupando, y de manera habitual, los puestos nobles de la clasificación en el traslado de mercancías. Subiendo incluso de año y medio a esta parte hasta marcar en junio su tercer registro histórico con la firma DHL a la cabeza. Puede afirmarse que en cuanto a la paquetería, la actividad en el aeropuerto alavés marcha volando. De hecho, durante demasiados años en los que la actividad diurna de la terminal vitoriana recordaba el avance de un caracol en plena huelga de cuernos caídos, los aparatos nocturnos que transportan mercancías otorgaban el fundamento a una instalación tan ensalzada como carente de uso.

Pero mientras aspiraba a la matrícula de honor por su capacidad para mover bultos poco sospechosos, Foronda suspendía de modo contumaz a la hora de introducir pasajeros dentro de los fuselajes. El alumno desperdició sucesivas convocatorias, incluso de gracia, y parece que ya libera materia acumulada con el regreso incentivado de Ryanair. Como que el estudiante va aligerando peso de su incómoda mochila en la misma proporción que mete kilos humanos en las aeronaves de la firma irlandesa. La empresa de bajo coste se autoimpone una nota de corte de 8 para no despegar otra vez sin ánimo de retorno y en el segundo trimestre de este año, desde su vuelta celebrada de ‘hijo pródigo’, saca calificaciones de 8,6 en el trayecto a Bérgamo y de 9,3 en el de Tenerife. Puntuaciones más que notables para no temer, de momento, por una segunda espantada taurina.

Algunos lectores preguntarán que dónde se encuentra ahora el aeródromo alavés dentro de un juego de los barcos traducido a aviones en este caso. De aquella ya remota casilla H-24 (sesión continua) se pasó a la H-12, que lo dejó muy tocado y al borde del hundimiento. Pues ahí anda, más o menos por la mitad, en la H-16, sostenido por el sólido tren de aterrizaje de la carga y remontando el vuelo con las alas de dos trayectos estables.

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