SUDOR Y satisfacción

Cuando sonó la sirena al terminar la jornada, los rojiblancos se pudieron ir de Eibar sudorosos, con la cabeza alta y lo más importante, con la primera victoria

JON RIVAS

Es curioso. Las rotaciones que llevaron a Valverde por la calle de la amargura, a Ziganda parecen funcionarle. ¿Será que el fondo de armario tiene más calidad? Puede ser. Lo cierto es que con diez jugadores criados en Lezama en la alineación inicial, a ‘Cuco’ no le fue mal en Ipurua, un campo más propicio para la guerra de trincheras o el trabajo estajanovista que para recitar un aria de ópera. Los derbis de la frontera suelen resultar espesos, peleados y sin demasiada concesión a la floritura. Aún así, fue una sorpresa agradable ver que en un escenario tan áspero, el entrenador confiara en dos chavales jóvenes como Núñez y Córdoba para el equipo inicial.

Cuando suena la sirena en el campo del Eibar y los futbolistas salen a la fábrica, la calidad técnica tiende a igualarse entre los contendientes. Los galones se adquieren en la pelea cuerpo a cuerpo y en eso, el equipo de Mendilibar empezó ganando. Hasta el minuto 15, los jugadores del Athletic parecían Charles Chaplin en la escena de ‘Tiempos Modernos’ en la que Charlot se veía superado por la cadena de montaje, que cada vez funcionaba a mayor velocidad.

Pero al contrario que el genial actor, los jugadores del Athletic, que perseguían de un lado a otro la pelota, no se acabaron yendo por el agujero en el que desaparecían las piezas ensambladas, porque a los 15 minutos, Mendilibar ya no pudo echar más leña a la caldera. Y sin ese gas del inicio, la cadena de montaje se ralentizo, el partido se igualó, y el equipo rojiblanco, que se había vuelto loco apretando tornillos que pasaban sin cesar, pudo respirar.

Y claro, ahí estaba Aduriz, un rato después de que sus compañeros del medio campo igualaran la partida, como quien no quiere la cosa, pero siempre atento, para marcar el gol del Athletic, tras un despeje malo del Eibar, un patadón de Núñez, un magnífico control de Williams y su posterior centro. Sabía por dónde iba a aparecer el delantero centro rojiblanco, que casi siempre está, para disfrutar de un cabezazo de los suyos, inapelable.

Y qué quieren que les diga. Desde ese momento me dio la impresión de que el partido era ya del Athletic, por mucho que Mendilibar sacara al campo en la segunda parte a un Bebé muy revoltoso que hizo daño en la banda izquierda hasta que se apagó. A veces soy muy optimista, por no decir insensato, y confiaba en alguna contra mortal, o, en su defecto, en el estado de gracia de Kepa Arrizabalaga, al que la directiva tendrá que empezar a hacer caso en sus demandas de renovación. La contra no llegó, o llegó pero no acabó bien, pero las manos providenciales del guardameta salvaron un par de veces el empate en los arreones esporádicos del Eibar.

Todavía no anda el Athletic en su mejor versión, pero tal vez no era la de Ipurua la tarde para andarse con delicadezas, sino la de cambiarse el frac por el mono de trabajo y ponerse a la tarea en la cadena de montaje. Cuando sonó la sirena al terminar la jornada, los rojiblancos se pudieron ir de Eibar sudorosos, con la cabeza alta y lo más importante, con la primera victoria de la temporada en el casillero. Todavía queda un mundo, pero en la Liga hay que tratar de sumar siempre.

Fotos

Vídeos