Sin 'spoilers', creo

La magia del cine tiene un efecto raro en el patio de tu casa

Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Vistas de cerca las cosas apenas se sostienen. La política, las personas, la Federación de Fútbol, Occidente, el premio Planeta, Monedero, el underground... Me refiero a las cosas. En general. Ya saben. Entre las cosas que conviene ver de lejos está el cine. No hay que conocer nunca a un actor. Son gente rara. Solo resultan normales cuando aparecen gigantescos en una pantalla. Y no hay que asistir a un rodaje. Jamás. Un rodaje es como una reforma integral en la que el histerismo convive con el sopor a la espera del momento clave. Cuando llega, un señor vestido de húsar deja de comer risketos, se pone bajo los focos y dice mirando a cámara: «Sire, ¡Poniatowski ha muerto!»

Después de eso, a un temperamento realista le costará entrar en la película. En la pantalla puede verse la batalla de Borodinó, pero tú verás risketos. La incredulidad se desencadena igual cuando la ficción se rueda en un entorno que conoces. ¿Recuerdan 'Adiós, pequeña', la película de Imanol Uribe? Transcurría en el Bilbao de los ochenta. Yo la he visto varias veces y no sé de qué trata. Sencillamente, no puedo seguir la narración. Mi cerebro dice «ah, no, hasta aquí hemos llegado» cuando veo que Ana Belén entra a un portal de la Gran Vía y sube a una casa con vistas al Puente Colgante o cuando Fabio Testi arranca un coche en El Arenal y tras recorrer la carretera de la ría pasa por Moyua.

En esa película hay algo aun mejor: Ana Belén entra en un bar y tiene un encontronazo con un punk que no es otro que Evaristo Páramos, el cantante de 'La Polla Records'. Imaginar lo que habría pasado en la música española si tras ese rodaje Ana hubiese cambiado a Víctor por Evaristo me saca de la película. Vista muy de cerca, la ficción tampoco se sostiene. Ya se ha emitido otro capítulo de 'Juego de Tronos' y yo debería poder hacerles varios 'spoilers' para quedarme a gusto. Pero no puedo. No sé qué pasa en la serie. Solo sé que a los pies de la escalinata de Gaztelugatxe a veces está la playa de Itzurun y a veces la de Barrika. Y Jon Snow preocupándose. Pero si tienes ahí el flysch, Jon Snow: tú estás en Zumaia. Y los dothraki del castillo están en Bermeo. Y Zumaia y Bermeo no colindan, no son pueblos adosados. Hasta ahí podíamos llegar. Si están a cien kilómetros. Se ponga como se ponga George R. R. Martin.

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