El silbato del 'Cuco'

Ziganda utiliza este instrumento pasado de moda y a algunos nos parece muy bien

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Se habla estos días en Lezama del silbato de Ziganda, lo cual debe interpretarse como un síntoma inequívoco de calma y bienestar en el Athletic. De salud, podríamos decir. Los periodistas no tenemos buena fama y menos en los despachos del palacio de Ibaigane, pero en el fondo somos muy fiables. Un ejemplo: cuando empezamos a fijarnos en las pequeñas anécdotas de la vida y las elevamos a categoría, es que hace buen tiempo, que la vida transcurre apacible, por los cauces debidos. Compruébenlo. No falla. Que hablemos hoy del silbato del 'Cuco', por tanto, sólo puede interpretarse como una buena noticia.

Lo cierto es que Ziganda nos ha sorprendido con el empleo de este artilugio, que no tiene demasiada tradición entre los técnicos del Athletic. Seguro que algunos lo han utilizado, faltaría más, pero yo al menos no recuerdo a ninguno que hiciera del silbato su santo y seña, al estilo de Helenio Herrera o Louis van Gaal, por citar dos casos emblemáticos. Es más revisando ayer fotos antiguas, no fui capaz de encontrar ninguna en la que se viera a un entrenador del Athletic con silbato. Y hablo de las antiguas porque en las modernas ya sabía que no las encontraría. El silbato lleva años pasado de moda. Se nos antoja algo retro, un instrumento antañón, como fuera de lugar en estos tiempos digitales. Y ni siquiera entrando en Internet y comprobando que existe una página llamada 'Mundosilbato' y que la oferta que hay en el mercado es de lo más rica y variada -el modelo Acciaio Inox Fischio, que se vende en paquete de cinco a 7,99 euros es desde ayer mi favorito- somos capaces de quitarnos de encima ese prejuicio.

Nunca me han gustado demasiado los entrenadores con silbato. Siempre los he preferido frente a aquellos que se pasan los entrenamientos pegando berridos y llegando afónicos a la sala de prensa, pero nunca me han gustado. Me recuerdan a un guardia de tráfico apremiándote o deteniéndote. O lo que es peor: a uno de esos árbitros estridentes, redundantes en su autoridad. Dicho esto, y asumiendo una vez más la solidez de mi espíritu contradictorio, confieso que me gusta ver al 'Cuco' haciendo uso del suyo. Ojalá siga mucho tiempo haciéndolo sonar, exigente e inflexible, en cada entrenamiento.

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