'No es no' siempre

El abuso sexual es un crimen. Lo es por muy inocente o casual que parezca en la interesada descripción de quien lo perpetra

EL CORREO

El incremento de los casos de violación y abusos sexuales denunciados refleja tanto la persistencia de comportamientos machistas extremos y socialmente patológicos como un mayor compromiso de las víctimas y de su entorno próximo en demanda de dignidad y en su afán de justicia para todas las mujeres. Resulta imposible saber hasta qué punto los datos estadísticos advierten de un aumento de la criminalidad por impulsos de dominación sexual y en qué medida recogen los frutos de la reacción social e institucional contra la permisividad, el silencio o una equivocada defensa de la intimidad como argumento finalmente exculpatorio para el victimario. Pero sería un error imperdonable suponer que el incremento de las denuncias obedece más a la toma de conciencia general que al aumento de los actos de violencia sexual, puesto que de entrada resulta verdaderamente inquietante que tantos hombres se muestren insensibles al clamor público del 'No es no'. Incluso cabe pensar que tan mayoritaria reprobación de lo inconcebible se convierte en estímulo para los más bajos instintos de quienes cosifican a la mujer hasta la brutalidad, para así desafiar a la sociedad en su conjunto. El deseo primario reclamando el sometimiento sexual de una mujer señalada por la obsesión o por el azar de quien así actúa forma parte de la barbarie. Sería imperdonable suponer que se mejora solo con el tiempo y con actuaciones formales de sensibilización, cuando la violencia sexual está presente en tantos casos de maltrato y cuando el acoso no es un atavismo de varias generaciones atrás, sino que en ocasiones es perpetrado por chicos jóvenes educados en aulas mixtas que siguen concibiendo las horas y los recintos festivos como áreas propicias a vulnerar la libertad y la dignidad de las jóvenes que se 'arriesgan' o se 'disponen' a ello. Porque es ahí donde está el problema, en la implantación de la lógica del miedo como línea divisoria para que una mujer se decida entre arriesgarse a lo peor o evitar el peligro resguardándose de la noche o renunciando a una fiesta que se rige por un código muy distinto al 'No es no'. El abuso sexual no es 'pasarse', es un crimen. Y lo es por muy inocente o casual que parezca en la interesada descripción de quien lo perpetra y en la de sus amigos. Es lo que ha de atajarse sin contemplaciones ni complicidades de grupo. Nadie tiene derecho a tocar a nadie sin su consentimiento explícito. Ni la comprensión ambiental ni el perdón individual han de ocultar el delito.

Fotos

Vídeos