Más seguridad

Bilbao convierte en prioritaria la lucha contra la delincuencia con un acuerdo sin precedentes

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EL CORREO

El insólito acuerdo para reforzar la seguridad en las calles de Bilbao firmado ayer por todos los partidos constituye una magnífica noticia. Por un lado, porque incluye medidas sensatas para prevenir y combatir la delincuencia, que deberían insuflar tranquilidad a una ciudadanía aún convulsa por trágicos sucesos recientes. Por otro, porque el pacto es un punto de encuentro que recoge aportaciones de todos los grupos y en el que todos se sienten reconocidos, aunque, como es lógico en cualquier consenso, no satisfaga plenamente sus aspiraciones. La altura de miras de las fuerzas políticas al anteponer el bien común a sus propios intereses, máxime en un asunto tan sensible y proclive a la demagogia, es digna de aplauso por excepcional. La política consiste, entre otras cosas, en pulsar el sentir de los administrados y tenerlo en cuenta a la hora de gestionar sus recursos. Sacar brillo a las estadísticas es un ejercicio tan loable como necesario, que quedará incompleto si la mejora de las cifras no se deja sentir en la vida de los ciudadanos. El Ayuntamiento presume de que Bilbao es una ciudad segura, mucho más que otras del resto de España o de Europa. Será una verdad incontestable. Pero los números que lo acreditan no sirven, por sí solos, para devolver la calma a una población en la que la percepción de inseguridad se ha disparado en los últimos meses por la sucesión de pequeños delitos y por las muertes violentas, que han causado una comprensible alarma social en toda Bizkaia. Por ello, es de agradecer un pacto de este tipo y la firmeza del alcalde, Juan María Aburto, al advertir que en Bilbao «sobran los comportamientos incívicos, sobran los acosadores, sobran los ladrones», y comprometerse a que «no puedan actuar impunemente» y a «sacarles de nuestras calles» si lo hacen. El aumento de la presencia policial en la vía pública, la apertura de comisarías en zonas que carecen de ellas y la creación de equipos de seguridad ciudadana en los barrios son algunas de las medidas de un plan que va en la buena dirección. Y que acierta al hacer hincapié en la prevención y en la protección de los colectivos más vulnerables, incluidas las mujeres y las personas mayores. El histórico consenso, que coloca la seguridad como una prioridad del Ayuntamiento, queda ahora a expensas de que las fundadas esperanzas que ha suscitado su firma se vean confirmadas con los resultados en su ejecución.

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