Nuestro SamurÁi

Nuestro SamurÁi
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

El líder de ERC ha escrito una carta, que es feliz porque no tiene destinatarios, diciendo que está dispuesto a clavarse en el pecho la espada que ya no le servirá para combatir porque ni pincha ni corta. No se ponga usted así, don Oriol, porque todavía le puede ser útil en cualquier bar catalán donde se sirva tortilla de patatas. Sus clientes saben, porque son catalanes en su mayoría, algo que ha confesado Rajoy: «la incertidumbre es Cataluña», después de darse una palmada en el propio hombro y felicitarse por los buenos datos. Lo que le ocurre a don Oriol es que no sabe si será excarcelado o si atinará. Es una cuestión de puntería, que no tiene por qué afectar a los sinceramente bizcos.

El año pasado ha terminado con la mayor creación de empleo desde 2005. No todo va mal mientras pueda ir a peor. Sabe ERC que el posible regreso del expresidente Puigdemont es muy dificultoso, ya que no hay nada que sea sencillo. La incertidumbre no es de los catalanes, sino de media Cataluña y Esquerra le urge al prófugo que deje clara la manera de ser reelegido. Lo peor es no saber a qué atenerse, porque entonces no tenemos que atender a las consecuencias.

El regreso del prófugo es especialmente arduo porque nunca se ha ido. Qué van a hacer sin él no es la pregunta, sino qué vamos a hacer todos cuando vuelva. Al mando a distancia se le han agotado las pilas, pero el riesgo de los samuráis consiste en que cuando se abren la barriga nos encontremos que no hay nada dentro. Ni siquiera siete gatos. Cataluña es el único freno de la economía, según Rajoy, que no ha culpado a los catalanes, sino a los que quieren irse sin saber a dónde pueden llegar.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos