Desde Rusia con humor

La broma que le han gastado los humoristas rusos a Cospedal parece una tontería, pero es la telaraña en la casa de los espejos

Desde Rusia con humor
Maria Maizkurrena
MARIA MAIZKURRENA

Se acerca el ‘Black Friday’: en América, el día de rebajas que sigue al ‘Thanksgiving Day’. Aquí no celebramos este, pero sí aquel. Era cuestión de tiempo que el viernes negro se extendiera por el mundo como una mancha, pues gente de todo el mundo se guarecía bajo su sombra capaz de encoger los precios en las tiendas virtuales anglosajonas. Los gigantes globales lo llevaron a sus sedes locales y los comerciantes locales aprovecharon la magia extranjera, que se va aclimatando como lo hicieron antes los tomates y los kiwis. Suele decirse que es la fecha en que los comerciantes estadounidenses dejan de tener ‘números rojos’ en sus cuentas y emplean con gozo la tinta negra. Esto se publicó por primera vez en 1981, pero ya en los 60 ‘viernes negro’ era el nombre que la Policía de Filadelfia daba a este día de compras furiosas, tráfico terrible y río revuelto en general. Es la mejor explicación. En cambio la idea de que el nombre surge por la práctica de hacer una bonita compraventa de esclavos tras el Día de Acción de Gracias es puro mito: se empieza a hablar de ‘viernes negro’ un siglo después de abolida la esclavitud. Si aproximarse a la verdad es difícil en un caso intrascendente, qué no puede pasar con un acontecimiento mediática y políticamente complejo. La broma que le han gastado los humoristas rusos a la señora Cospedal parece una tontería, pero es la telaraña en la casa de los espejos. Desde antiguo las palabras han servido para crear una parte de la realidad. Su poder creció con la escritura y la imprenta. En tiempos de internet, la información y la desinformación tienen medidas brutales. Los bromistas Vovan y Leksus se han colado hasta el teléfono de Dolores de Cospedal, y hay quien dice que se han colado muy fácilmente y que la ministra estaba muy deseosa de creer lo que le contaban. Otros (el Ministerio español de Defensa sin ir más lejos) dicen que los cómicos sabían muy bien cómo colarse y que en realidad son dos espías rusos, lo cual tiene un cierto aire de contrabroma. La ministra llegó a creer incluso que por las calles de Barcelona pululan miles de espías rusos, desde luego un número de espías algo elevado. Sin embargo, no son espías ni bots rusos todo lo que anda por ahí: hay empresas que trabajan para el mejor postor contaminando internet de falsedades e identidades falsas. Es tan fácil enredar en la red que, al parecer, no lo hacen solo los regímenes autoritarios. La Universidad de Oxford ha publicado un estudio en el que se recoge un dato curioso: tras la campaña de Trump no estaban los rusos, sino una cosa llamada Cambridge Analytics cuyo principal accionista es el millonario americano Robert Mercer. En fin, es preciso aprender nuevo vocabulario: granjas de trolls, cyborgs, enjambres y sockpupet. Ah, y muy conveniente buscar ‘Robert Leroy Mercer’ en Wikipedia.

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