Respaldo necesario

Enrique Portocarrero
ENRIQUE PORTOCARRERO

Parece claro que en su actual dimensión presupuestaria, espacial, funcional y organizativa, el Museo de Bellas Artes de Bilbao está condicionado de antemano a jugar un papel ciertamente secundario no solo en la oferta cultural de su ciudad, sino también como elemento de tracción social, cultural y económica en el conjunto del País Vasco. Nada grave para un museo centenario que ha llegado hasta nuestros días con suma dignidad y con una excelente imagen entre los bilbaínos, de no ser porque ello supondría desaprovechar sus extraordinarias potencialidades basadas en su notable fondo permanente, en unas muestras temporales de alta calidad media, en un bien ganado prestigio académico y curatorial en el ámbito museístico nacional, en una ubicación que le da acceso a un importante flujo eventual de visitantes y en una tradición o en una historia de apoyo social e institucional que merecen mayor atención.

Naturalmente, el respaldo inicial para su adaptación a los requerimientos actuales no puede sino proceder de sus instituciones públicas rectoras, las cuales deberían considerar la importancia de un mayor apoyo financiero que permita su ampliación, su transformación organizativa y laboral, la reubicación de sus servicios y un dinamismo expositivo de mayor envergadura. Con ese eventual respaldo político y con sus potencialidades intactas, el actual equipo gestor del Bellas Artes podría desarrollar con su experiencia y sin ninguna dificultad una excelente labor que llevara al museo a nuevas cifras de visitantes, a un mayor respaldo empresarial, a una nueva tasa de autofinanciación, a la primera línea de la tracción cultural y a un nuevo tiempo o a una modernidad que una institución de tanta historia se merece.

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