Rentabilidad segura

ÁNGEL RESA

No es sino la consecuencia de cuanto nos dictan nuestros sentidos. Salvo en las zonas lúdicas de los barrios nuevos y los patios escolares a la hora del recreo apenas oímos aquellas voces agudas con las que los niños del ‘baby boom’ taladrábamos los oídos de los mayores. Y aun con visitas prematuras de ‘la parca’, las esquelas del periódico revelan longevidades que se estiran como la goma de mascar. La antigua pirámide demográfica por la que la amplia base de infancia y juventud soportaba el peso de una ancianidad menguante ha invertido su figura geométrica. Ya hace años que adelgaza por abajo y apenas esa superficie cercana al suelo puede sostener terceras edades que, por efecto de la mayor esperanza de vida, han devenido en cuartas. Cada vez nos aferramos más a este valle que alterna las sonrisas y las lágrimas y ahí, de acuerdo con la visión empresarial que aprecia un negocio a primera vista, hay un nicho (va sin segundas intenciones ni connotaciones fúnebres) de mercado.

Qué bueno es alargar nuestro paso por este planeta zarandeado y qué triste acumular meses en condiciones peor que regulares. Guiados por las intenciones buenas y un ritmo existencial que nos carcome tratamos de procurar atenciones adecuadas a nuestros mayores, un sector al alza que podría gobernar el mundo por la ley de las mayorías. La dependencia nos encoge el alma y al socorrido centro de día le sucede el ingreso de algunos abuelos y muchas abuelas en las residencias. Públicas cuando la red institucional da abasto con las solicitudes; privadas en los casos crecientes de una demanda que supera a la oferta. De ahí que las empresas contemplen la senectud rampante como una rentabilidad segura. Saben que nos les faltarán clientes en una sociedad envejecida y los números les cuadran. Al margen de excepciones, sueldos contenidos para un personal dedicado a un trabajo muy duro y números negros en la cuenta bancaria. Claro que también es algo personal, pero como acostumbran a decir en cierto género cinematográfico se trata de ‘negocios’.

Fotos

Vídeos