El relevo generacional

Juanjo Brizuela
JUANJO BRIZUELA

El final del verano suele mimetizarse cada dos años con el inicio de una nueva temporada de baloncesto, encabezada por las competiciones entre naciones. El sol y las tormentas, la playa y la piscina, se funden con el sonido del balón al botar sobre el inmaculado y recién estrenado parquet de la cancha de baloncesto. Este momento del año reúne a un privilegiado número de jugadores que participan en una competición que cada año que pasa parece que pierde peso en el panorama competitivo, pero no por ello nos deja unas pinceladas del movimiento de este deporte a nivel continental. Este año es especial porque el conflicto entre organizaciones (y empresas) como la FIBA, la Euroliga y la NBA hace que este tipo de competiciones de selecciones pase por un momento de duda que va más allá de lo que vemos en el campo. Ventanas aparte, debates entre mentes ‘pensantes’ frente a las preguntas sin respuesta de sus principales protagonistas, jugadores y entrenadores, el Eurobasket está mostrándonos algunos detalles por analizar.

Enfrascados hacia el momento del podium final, y más allá de un formato poco práctico con un excesivo número de selecciones, más de lo que debería ser, estamos ante un Eurobasket que tiene, como todo en la vida, su lado bueno y su lado malo. En este último, el ‘menos bueno’, faltan numerosos jugadores de primer nivel entre lesiones y renuncias. En el ‘lado bueno’ sigue habiendo una buena cantidad de jugadores que emergen, que dan algo de brillo a la competición y especialmente nuevos jugadores.

Este Eurobasket 2017 es, quizá provocado por estas ausencias, el del relevo generacional. España es un claro ejemplo de ello. A la prácticamente irrepetible ‘generación de los junior de oro’, liderada por Pau Gasol, Navarro y Felipe Reyes (ya retirado de estas competiciones), parece que se le ha querido dar fecha de caducidad antes de tiempo, manteniendo aun así su inquebrantable carácter competitivo, con un Pau Gasol imperial, que lidera ya la lista de máximo anotador de la historia del Eurobasket. Este hecho, no obstante, no debe dejar de fijarnos en la apuesta de la regeneración de esta selección: unidos al nexo de los ‘Sergios’ (Rodriguez y Llull), entran en la selección una nueva generación con Ricky Rubio y los hermanos Hernangómez.

Los relevos generacionales siempre son cruciales porque suponen un punto crítico en la identidad de la entidad que lo sufre, y en este caso la Selección Española no se libra del mismo. Mantener el ADN, cualquiera que sea, asegurar la competitividad, el estilo, las rutinas y las ambiciones personales y colectivas, son claves emocionales en este proceso. Y quien mejor la afronte, asentada lógicamente sobre el baremo de los resultados de cada partido, liderará el baloncesto europeo y quizá mundial en los próximos años. El bagaje de medallas conseguido por esta ‘generación’ es de tal calibre que el vértigo de perder el prestigio se convierte en un reto a la hora de apostar por esta evolución. Lo más importante es ver que los hermanos Hernangómez quieren ser protagonistas, que Chacho Rodríguez sigue disfrutando recorriendo el campo y que los acompañantes de la 2ª unidad, con San Emeterio (bendito veterano), Sastre, Oriola y Vives, están mostrando un nivel competitivo contagiado por el hambre ganadora de los hermanos Gasol.

A esta situación de España cabe añadir la irrupción en la primera clase de jugadores jóvenes que quieren abanderar el estatus del baloncesto europeo: Bertans, Porzingis, Lauvergne, Markkanen, Doncic, Osman, Korkmaz, Bender, Papagiannis, Smits, Timma… Muchos de ellos ya en la NBA, algunos en los equipos más punteros de Europa, el caso es que estas apariciones provocan la reflexión sobre la idoneidad de estas competiciones nacionales, en qué momento del año, y el nivel de competitividad de las mismas. Como dijo Ettore Messina en rueda de prensa, a todos nos gusta ver buen baloncesto con los mejores jugadores. Sencillo pero difícil de cumplir. El caso es que a quienes paladeamos el baloncesto, poder disfrutar de este nivel de jugadores siempre es un lujo, sea la época del año que sea.

Una breve mención para los jugadores que el Baskonia ha tenido y tiene en esta competición. Excelente nivel mostrado por un Shengelia muy maduro y enarbolando su papel de líder; Timma que ha sorprendido a quienes desconocían de su existencia; buen papel de un Voigtmann más interior de lo que hemos visto hasta ahora y un prometedor Poirier. El reto siguiente será aprovechar su estado de forma para sumarse a una plantilla que, a falta de ser completada con alguna pieza más, tiene un atractivo especial.

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