Menos que una reforma

PNV y PSE renuncian a una revisión desprejuiciada de la fiscalidad en Euskadi, justo cuando se actualizan Concierto y Cupo

EL CORREO

El PNV y el PSE han suscrito un acuerdo de mínimos en materia fiscal que representa más un compromiso entre partidos que el resultado de una reflexión profunda respecto a los efectos reales de la política tributaria en términos de crecimiento, generación de puestos de trabajo y recursos públicos para la igualdad. Las palabras del consejero Azpiazu, apelando a «la viabilidad y el realismo» como requisitos básicos para el ejercicio de la política, vinieron a confirmar en el pleno parlamentario del viernes que la principal virtud -quizá la única- de tan limitada reforma fiscal es que jeltzales y socialistas han llegado a un pacto. Las manifestaciones del teniente de diputado general de Gipuzkoa, el socialista Denis Itxaso, advirtiendo de que su formación está en coalición con el PNV para «teñir de progresismo las políticas públicas», lejos de realzar la importancia del acuerdo lo sitúan en el plano de una pretendida solución ideológica a los avatares de la fiscalidad. No se conocen las razones por las que se estima que el mantenimiento del impuesto sobre las empresas en el 28% es socialmente más rentable que rebajarlo al 25%, por ejemplo. Ni desde el punto de vista de los resultados finales de recaudación, ni en cuanto a su incidencia respectiva en términos de inversión y de empleo. El aspecto más preocupante de la minirreforma pactada no está en sus conclusiones sino en la lógica partidaria que ha impedido una reflexión más franca que procurase una revisión a fondo de la política tributaria, teniendo en cuenta en todo caso que los problemas de recaudación se encuentran en el capítulo del fraude y de la elusión fiscal, y en esa medida también en la laxitud con que se hayan podido regular e interpretar las deducciones. Los ajustes en este último ámbito pueden representar una mejora. Pero ésta no es sustancial desde el momento en que los partidos coaligados en el gobierno del conjunto de las instituciones vascas han renunciado a una reflexión desprejuiciada sobre la fiscalidad presente y sobre la futura. Se han contentado con ponerse de acuerdo; que no es poco, pero resulta insuficiente. Es lo que acabará sometiéndose a prueba en las Juntas Generales de Álava, cuando la entente PNV-PSE se vea en la necesidad de contar con la anuencia de EH Bildu o del PP para aplicar la reforma, devolviendo el debate de fondo a una discusión entre siglas. Todo ello cuando se revalida y actualiza nuestro sistema de Concierto y Cupo.

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