El PP reflexiona tras el revés en Cataluña

Alarmado por el retroceso electoral y la consolidación de Ciudadanos, el partido de Rajoy asume que ha de tomar la iniciativa

El PP reflexiona tras el revés en Cataluña
EL CORREO

La preocupación ha cundido en el PP por los pésimos resultados obtenidos en las elecciones de Cataluña -tan solo cuatro escaños que lo desplazan al Grupo Mixto- y por si este retroceso se puede repetir en otros comicios autonómicos. Los portavoces oficiales del partido atribuyen el hundimiento popular a la polarización entre soberanistas y constitucionalistas, que habría favorecido a través del mecanismo del voto útil a la candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas, quien ha exhibido el discurso más antiindependentista de todos, y ha sido la más votada. Sin duda que ese fenómeno político ha existido en las recientes elecciones, pero no todo el fracaso se explica por esta causa. Sean cuales sean la razones -deben haber influido también una mala elección del candidato García Albiol, la memoria de una larga inhibición de Moncloa mientras se cocía el conflicto, entre otras-, el PP, alarmado, se dispone a recomponer la figura y a recuperar la iniciativa. Sobre todo, con vistas a las elecciones autonómicas y municipales que se celebrarán el próximo año (en 2018 no hay citas con las urnas, salvo que se adelante alguna). Si en anteriores consultas, los populares siempre apuraban todos los plazos y demoraban hasta el último momento la designación oficial de los candidatos y el enunciado de los programas, ahora se disponen a acelerar y dejar todo dispuesto a lo largo de este ejercicio. El objetivo es resistir el avance del emergente Ciudadanos, lograr más presencia política y permitir, en el caso de los nuevos candidatos, que tengan el tiempo necesario para darse a conocer con garantías y generar las adhesiones necesarias. Puede acertar el PP al hacer de la necesidad virtud, pero quizá lo que le salvaría de la actual postración y le daría ímpetu para remontar el vuelo sería una verdadera demostración de iniciativa política. Urge una llamada a la modernización y a la renovación, que se plasme en una convivencia más creativa y en una recuperación de la decaída ilusión. Si la mejor defensa es siempre un buen ataque, la mejor manera de vencer la decadencia es alumbrar nuevas metas y ponerse materialmente al frente del renacimiento y de la regeneración.

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