redentores del mañana

ÁNGEL RESA

Los firmantes presentaron ayer el guiso y para conocer la categoría del plato conviene analizar la calidad de los ingredientes. Me refiero al pacto entre PNV y PP que cuantifica ascensos, congelaciones y bajadas de la tabla impositiva que se aplicará el próximo año a la ciudadanía de Vitoria. Un titular periodístico sensato destaca los beneficios generales que el acuerdo proporciona a las empresas y a los nudos que teje la sangre. Núcleos primarios de convivencia estos últimos que van adoptando formas diversas a lomos del desarrollo social, las libertades recobradas tras permanecer rehenes del miedo en el pasado y los modos de vida cambiantes.

Existe la tendencia establecida a interpretar las familias numerosas como símbolos del conservadurismo y a fe que en los hogares con abundante infancia, quieran sus miembros reconocerlo o no, pronunciarán en voz alta o musitarán para los adentros unas cuantas jaculatorias al mismísimo Herodes. Pero con un ojo puesto en la pirámide demográfica, flaca en las edades tiernas y obesa más allá de la jubilación, y el otro en la inestable caja de la Seguridad Social habremos de mirar como redentoras a esas voces hoy agudas que quizá en un par de décadas paguen nuestras pensiones. Y extender, por cuestiones de justicia y dignidad, las ventajas a los tipos modernos de familias monoparentales y solomaternales -consientan el neologismo- que nadan entre tiburones y facturas.

Vehículos, plusvalías, IBI, IAE, obras, basuras, agua, el (escandaloso) precio de la OTA, las escuelas infantiles… Algunas tasas se abaratan, otras permanecen tal cual y las de más allá incrementan sus tarifas. Ya lo dice José Mota, las gallinas que entran por las que salen. Pero permítanme meter la cabeza una pizca en el estanque de la incorrección política. Considero normal que el Ayuntamiento encarezca el carné de las instalaciones deportivas y los variadísimos cursos -algunos realmente insólitos- que imparte en la tupida red de los centros cívicos. Esa telaraña densa que tanto cuesta mantener y que mañana bautizará con el nombre de Zabalgana a un nuevo miembro de su laica congregación. Amén.

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