El recibimiento

El recibimiento
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

Han incendiado seis iglesias para festejar la visita del papa Francisco. No puede decirse que no sea un recibimiento caluroso, pero grupos vandálicos anuncian que el programa de festejos no ha hecho más que comenzar. «La próxima semana será en tu sotana», han dicho los empresarios, que antes de proclamarse fervientes católicos se convirtieron milagrosamente en decididos iconoclastas, pero el mundo da muchas vueltas para regresar al mismo sitio. Se dice que es un pañuelo, pero está empapado de lágrimas y pesa mucho trasladarlo de un sitio a otro mientras no nos movamos ni de lugar ni de conducta. Visto a distancia, todo parece suponer que el Papa ha caído en un bache de ánimo. Teme una guerra nuclear porque sabe que la próxima será a pedradas. «Estamos al limite», ha dicho en uno de sus pocos ratos libres mientras alertaba del peligro de una guerra atómica. Él sabrá porque, aunque no sea infalible, que eso ya no se lo cree nadie está en una magnífica posición para ver venir al futuro, pero jamás le habíamos encontrado tan bajo de ánimo.

Ahora debemos volver a lo nuestro, aunque no sea lo de todos. El PP y el PSOE quieren bloquear la despolitización del gobierno de los jueces, pero el ‘caso Palau’ sigue condenando la financiación ilegal de Convergencia y hay más gente dentro de la cárcel que fuera de ella, sin contar a los mediopensionistas. No debemos preguntar quién nos compra este lío, ya que nadie quiere adquirirlo, pero Rajoy y Sánchez siguen sin creer en las encuestas cuando les son desfavorables. Sánchez llama «la derecha bicéfala» al PP y Ciudadanos y ellos le llaman al PSOE cosas peores. La ventaja de nuestras controversias es que hay insultos para todos y se dan a escoger. A cala y a prueba.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos