El pulso final

El desenlace del 1-O puede estar claro cuando arranque el día. Reencauzar la situación va a costar tiempo. Si se logra

Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

El pulso final entre el independentismo catalán y el Estado ha comenzado. Lo hizo ayer con un múltiple pistolezo de salida.

El del Govern a su gente para que trate de hacer llegar las urnas chinas ‘low cost’ adquiridas para la ocasión a su destino, que no es otro que las 6.299 mesas de votación que pretende habilitar para el referéndum ilegal del domingo en un total de 2.315 colegios de la comunidad.

El de cientos, posiblemente miles, de padres que tan pronto concluyó la jornada escolar de ayer pusieron en marcha toda clase de, llamémosles, ‘actividades extraescolares’ en los centros, acampadas incluidas, para mantener las dependencias «abiertas hasta que el último catalán que lo desee haya podido depositar su voto el domingo», decía textualmente una de las convocatorias.

Y por fin las órdenes dictadas a primera hora de la tarde de ayer por el ‘major’ de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluis Trapero, a los agentes autonómicos. En ellas se les emplaza a que para que el domingo a las 6 de la mañana, es decir tres horas antes de la prevista para la apertura de los colegios, éstos estén cerrados y sin urnas ni otro material electoral. El mandato deberán cumplirlo sin hacer uso de la fuerza, salvo causa de fuerza mayor.

Resulta del todo imposible vaticinar cuantos colegios estarán abiertos y cuantos cerrados el domingo a las 9 de la mañana. Dependerá de la ‘eficacia’ de la medida batida de los Mossos. Y de si el Estado ordena o no a la Guardia Civil y a la Policía Nacional ‘completar’ el trabajo de los agentes autonómicos. De momento la Benemérita en lo que se ha empleado en las últimas horas, y con suma eficacia, es en cerrar cuantos enlaces habilitan los ‘indepes’ en redes sociales para transmitirse noticias e instrucciones.

El gran soporte civil del secesionismo, la Asamblea Nacional Catalana (ANC), hizo el jueves un llamamiento interno a sus miles de seguidores para que se concentren ante los colegios para las 7 de la mañana del domingo. El objetivo, intentar votar o si no armarse de paciencia y permanecer pacificamente en cola en la calle el tiempo que haga falta. Con ello todo apunta a que el desenlace del referéndum prohibido podría empezar a estar meridianamente claro para cuando ustedes se levanten a desayunar. Si no son especialmente madrugadores, claro.

Todo lo anterior con permiso del vicepresident. Oriol Junqueras prometió ayer una y otra vez, como por otra parte es su obligación, que todo el que quiera votar el domingo podrá hacerlo sí o sí. La consulta no va a servir para nada, pero igual es la primera en contar con colegios electorales móviles.

Por cierto que el portavoz del Gobierno español, el popular Iñigo Méndez de Vigo, descartó ayer tanto al president Carles Puigdemont, como al vicepresident Junqueras y a los restantes integrantes del Govern como eventuales interlocutores para el día después. A su juicio, quienes son los responsables de la división que viven los catalanes están descalificados para recuperar la normalidad institucional y negociar soluciones al grave problema que han generado.

El postdesafío, ya ven, será largo y muy muy complejo de reencauzar. Si se logra.

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