A la puerta del baile

ÁNGEL RESA

Admitámoslo, los vitorianos somos comodones por naturaleza. Parece mentira en una ciudad ideal para el paseo, repleta de sendas, parques e incluso bosques urbanos que nos procuran sentido de pertenencia y recorremos con naturalidad. Pero pese a nuestra idiosincrasia de hacer camino al andar, y si por nosotros fuera, llegaríamos a la barra del bar donde hemos quedado a lomos de cualquier medio de locomoción. Rabia nos da no llegar en coche hasta el mostrador, aparcar la moto en el escaparate o meter la bici dentro de la tienda.

Con los pedalistas hemos topado, una vez más en esta capital que les tiende kilómetros exclusivos, en ocasiones mediante carriles de primera y otras veces de aquella manera. A los propietarios de manillares, y probablemente lleven razón, les parecen escasos los sitios donde amarrar sus monturas a la puerta del baile. Es que me han venido al coco la letra de El Último de la Fila y escenas cinematográficas de ‘western’. Y pienso que del mismo modo que resulta imposible comprar fruta sin bajarse del automóvil tal vez podrían meditar los usuarios de la bici la opción de dejarla en un sitio determinado y avanzar el tramo restante en el coche de San Fernando, un ratito a pie y otro caminando. Por comentarlo y sin acritud.

Cierto que hay estampas abigarradas de cuadros, catalinas y piñones formando montoneras en la confluencia de General Loma y la calle Prado. Los ejemplares posan tan revueltos que tampoco extrañaría que se reprodujesen por ese roce que hace el cariño y después viene lo que llega.

Pero ocurre que tanto mobiliario urbano puede dejar la vía pública como el escenario de una gymkana. Vale, que tendrán los ciclistas motivos para reclamar más aparcamientos, pero también cabría recordarles que la debilidad que sienten al rodar sobre la carretera se torna fuerza hegemónica sobre los transeúntes en las zonas peatonales. Eso sin profundizar en la necesidad de que porten luces y, en ciertos casos, la conveniencia de que no emulen los zigzagueos vertiginosos del esquí alpino.

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