La procesión de los días

La procesión de los días
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

Somos imbatibles en el empeño de batir nuestra propia plusmarca. Los días acaban su trayecto anual, pero la vida sigue y los separatistas se congregan para volver a controlar la Mesa del Parlament, que está desmantelada. Los ‘maitres’ no son suficientes para acomodar a los clientes, que siempre tienen razón, incluso cuando no la lleven. Esquerra Republicana y Junts per Catalunya desean controlar los turnos, pero todo son conversaciones preliminares y están supeditadas a lo que decidan dos encarcelados: Carles Puigdemont, entre barrotes invisibles, y Oriol Junqueras, que se los saltan no a la torera sino a la catalana. Termina el año de gracia y de desgracias, pero hay que seguir pase lo que pase, aunque el pasado inmediato no acabe de pasar. Las conversaciones preliminares son más largas que los mítines y los que presentan a los oradores gastan más minutos que los que hablan. Todo son conjeturas, pero las hipótesis influyen en la realidad y vaticinan que el partido de Puigdemont ocupará dos asientos, aunque sus posaderas estén lejanas. Mientras, Rajoy habla con Rivera para buscar alianzas, más allá de las condenas. Todo parece indicar que el año que está viniendo será más largo que el que se ha ido.

Los expertos, a pesar de su escasa experiencia, creen que es necesario abrir una ronda de conversaciones. Tiempo habrá durante el año que está llegando tan cargado de días como siempre. Se hablará de la criptomoneda y de la burbuja, pero lo reconfortante es que aumente el número de personas que vienen a vernos. ¿Qué les habrán contado para que nuestra amistad procuren? Lo cierto es que España acabará el año con más de 80 millones de turistas. Quizá tengan curiosidad por saber cómo nos las hemos arreglado para sobrevivir sin atenernos a ninguna regla. ¿Qué será mejor?¿Ver venir a la burbuja o esperar a que estalle? Pronto lo sabremos.

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