Hay que ser previsor

Goles al arcoiris

Ya me preparo para encajar que Ruiz de Galarreta triunfe en el Barcelona

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

He visto varias veces el vídeo del golazo de Ruiz de Galarreta al Granada y, previsor y fácilmente sugestionable como soy, estoy preocupado. En realidad, lo estoy desde que el eibarrés fichó por el Barça B. El traspaso me olió a chamusquina. Fue inevitable preguntarse qué había visto el Barcelona en este jugador para pagar su cláusula (800.000 euros) y ponerle una de 50 millones que no hubiera visto el Athletic, que en 2016 le dio la carta de libertad y este verano no ha querido recuperarlo. Y eso que el Numancia se lo dejaba por 600.00 euros. Los primeros partidos del filial azulgrana han acentuado mi inquietud. A sus 24 años recién cumplidos, el chaval está rindiendo a un gran nivel y es indiscutible para Gerard López. Después de tres años jugando mucho y sin problemas físicos en el Zaragoza, el Leganés y el Numancia, sus graves lesiones de rodilla parecen estar olvidadas. Se le nota alegre y confiado, disfrutando del fútbol.

Y me pregunto. ¿De verdad que el Athletic no podía haber mantenido de algún modo la propiedad -o al menos derechos prioritarios de contratación- de un jugador con la clase de Ruiz de Galarreta? ¿Nadie fue consciente de que con este tipo de futbolistas hay que tener un cuidado enorme? De otros, de esa gran mayoría de jugadores que no han sido tocados por la gracia de los dioses, se puede imaginar su futuro con un margen de error escaso. Digamos que las leyes de la naturaleza se acaban imponiendo. Los talentos puros, sin embargo, son diferentes. Son estrellas cuya trayectoria es a veces complicada de adivinar. Ahí está el caso de Isco, que hace un año parecía alejarse del Madrid y ahora, al cabo de unos pocos meses, se ha convertido en una de las figuras del club, de España y del fútbol mundial.

No sé cuál será el futuro de Galarreta. Sólo sé que es un futbolista especial, de esos que descifran los secretos de este juego de forma natural, como quien nace con un don para la música o un privilegiado sentido de la orientación. Y todos sabemos que estos jugadores, cuando se sienten bien acompañados, pueden crecer hasta límites insospechados. Yo por si acaso he decidido comenzar a prepararme para verle triunfar en el Barça con Valverde. En realidad, para lo que me preparo es para que ese día no me entren ganas de subirme a un magnolio de Ibaigane con un megáfono y dar un espectáculo.

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