Predicar en tierra de infieles

La necesaria campaña del Gobierno vasco para explicar el Concierto coincide con la necesidad de abrir un debate sobre la financiación de las autonomías

Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

El Gobierno vasco ha lanzado una campaña pública de explicación del sistema de Concierto. Me parece una iniciativa tan importante como necesaria. En primer lugar porque, a pesar de lo mucho que se habla de él y de lo apasionadas que son las discusiones que suscita, lo cierto es que sigue siendo un gran desconocido para los ciudadanos. Tanto para los ciudadanos que quedan fuera de su ámbito de aplicación, lo que es preocupante pues los ataques que recibe se sustentan en la mayoría de los casos sobre el desconocimiento más absoluto; como para nosotros mismos que, de manera muy irresponsable, tampoco hemos hecho el esfuerzo de conocerlo, para poder, después, defenderlo y difundirlo sobre bases más sólidas. Total, que el Concierto es pasto de la disputa. De una disputa en la que se utilizan con profusión el eslogan efectista y el argumento genérico. De una disputa que se inicia bloqueada por los aprioris y se desarrolla como un diálogo de sordos que hablan idiomas incomprensibles entre sí. No sé si la campaña logrará centrar y desbloquear el asunto y me preocupa que la época elegida, en plenas vacaciones, disminuya su efecto terapéutico, pero es algo que había que hacer y bienvenido sea el que se haya hecho.

En segundo lugar, es importante porque, si bien su contenido es escueto, también es clarificador y cualquiera que se acerque a él con la mente abierta -¿es iluso suponerlo?- y sin juicios preconcebidos, podrá encontrar argumentos de sobra para formarse una opinión sustentada sobre realidades objetivas. Allí se ponen en valor conceptos como el de responsabilidad y el de solidaridad. En base al primero, la comunidad vasca corre riesgos recaudatorios ya que ‘gasta de lo suyo’, sin que nadie venga después a recomponer eventuales desviaciones de los ingresos como sucede en otras latitudes. Parece lógico suponer que esa es una de las razones que explican el buen desarrollo de las cuentas públicas del País Vasco… y el malo de varias de las demás. En base al segundo -y teniendo en cuenta que pagamos por renta y no por población y que aportamos al Fondo de Compensación Interterritorial las cantidades que nos aplica el Parlamento-, podemos mostrar un nivel de solidaridad que casi nunca se reconoce y casi nadie valora en su justa medida.

«Es importante limpiarla discusión sobre el Concierto de pringosa e interesada demagogia»

No es aventurado suponer que tras el fracaso del ‘prucés’ no haya más remedio que abrir en España un debate serio y sereno sobre el sistema de financiación de las autonomías. Aunque es evidente que este sistema no nos es de aplicación, debido precisamente al Concierto Económico, se equivoca quien suponga que no estaremos presentes en el ambiente. Unos nos utilizarán para pedir un trato similar y otros para exigir su eliminación, en busca de un café financiero supuestamente igualitario.

Pero tampoco aquí hay que ser ilusos. Nadie quiere un café igual. Todas las comunidades pretenden que el suyo sea mayor, esté más caliente y tenga más azúcar. Los criterios a utilizar son tan diversos -población, extensión, insularidad, etc…- que quien logre el acuerdo tiene asegurado el Nobel de Economía y, ya puestos, el de la Paz también. Por eso es importante que limpiemos la discusión sobre el Concierto de la pringosa e interesada demagogia que ahora le cubre y la iluminemos con conocimiento y razón. Y por eso decía al principio que la campaña del Gobierno es tan oportuna como necesaria. Buen trabajo. Espero que no quede ahí. ¡Hay que seguir predicando en tierra de hostiles infieles! A ver si les convertimos algún día…

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