Precauciones para grecia

Balenziaga hace muy bien en advertir de los peligros del Panathinaikos

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

No es Mikel Balenziaga uno de esos jugadores locuaces cuya comparecencia provoca expectación entre los periodistas. No hay carreras ni nervios en la sala de prensa cuando aparece, seamos sinceros. Sucede más bien lo contrario. Cuando habla el lateral deZumarraga, todo fluye con tranquilidad y hay que sacar los titulares con fórceps. Balenziaga, en fin, tiene más posibilidades de que le acusen del asalto al tren de Glasgow que de calentar un partido. Y no lo digo como un reproche. Cada uno es como es. Además, qué quieren que les diga. Los verborreicos que andan por el mundo buscando un micrófono acaban siendo mucho más cansinos.

El defensa rojiblanco salió ayer a la sala de prensa de Lezama y sus declaraciones mantuvieron el tono habitual, plano y monocorde, sin mayores oscilaciones. Pese a todo, su mensaje me pareció muy pertinente. Creo que era necesaria su advertencia de los peligros que encierra el partido de mañana contra el Panathinaikos: el calor sofocante de Atenas, las gradas ardientes del Apostolos Nikolaidis, el orgullo competitivo de los griegos, la experiencia de sus delanteros... «Debemos estar enchufadísimos y meternos pronto para intentar llevar el control del partido», sentenció el guipuzcoano, con toda la razón.

Sí, es verdad que estos peligros sobre los que advirtió Balenziaga son de sobra conocidos. Ir a jugar a Grecia y hablar del infierno griego es uno de los lugares comunes más visitados del fútbol. Aún así, estando el Athletic de por medio, nunca está de más insistir en los peligros, activar las alarmas, recordar las amenazas, extremar las precauciones... ¿O acaso la historia de los rojiblancos no dispone de un surtido de lo más variado de pifias sorprendentes producto del despiste o de extrañas flojeras ante rivales inferiores en escenarios lejanos? Pensemos sólo en los últimos años: Anorthosis, BATE Borisov, Zilina, APOEL... Dan para una crónica negra. Lo cierto es que al Athletic estos partidos se los carga el diablo. Siempre ha sido más fiable ante rivales de entidad que ante equipos menores. Balenziaga, en fin, ha dicho lo que tenía que decir. Y estoy convencido de que tanto Ziganda como el jugador que le acompañe hoy en la sala de prensa del campo del Panathinaikos coincidirán en su discurso. Y no, no es miedo. Sólo precaución.

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