Precariedad partidiaria

Ni el PP debería desatender el aviso que le lanza la última encuesta del CIS, ni el PSOE convertirla en motivo de despreocupación

EL CORREO

El barómetro del CIS correspondiente a julio mantiene al PP como primera opción electoral, con el 28,8%, concediendo al PSOE una subida de sus expectativas hasta el 24,9%, al tiempo que frena a Podemos en el 20,3% y certifica la consolidación de Ciudadanos en un 14,5%. El sondeo devuelve al Partido Popular y a Podemos a la representatividad que obtuvieron en los comicios generales del 20 de diciembre de 2015, mientras que mejora la situación de los socialistas y de Ciudadanos respecto al momento en que se dio fin al bipartidismo. La noticia fue celebrada sin disimulo por el PSOE de Pedro Sánchez, cuyo regreso a la secretaría general encontró en el barómetro del CIS el espaldarazo que precisaba -nada menos que cinco puntos por encima del de abril- para ahuyentar dudas internas y mitigar el escepticismo ajeno. El hecho de que una misma encuesta dé cuenta de tan notable recorte en la ventaja que mantenía el PP respecto al PSOE -de 14,4 puntos de diferencia en el CIS de enero a solo 3,9- y de la superación del temido ‘sorpasso’ por parte de Podemos cambió el semblante de muchos socialistas. Pero ni el PP debería desatender el aviso que le lanza la encuesta ni el PSOE convertir tan buena nota demoscópica en motivo de despreocupación. El partido de Rajoy no está en condiciones de desdeñar el desgaste que tan dilatada exposición al escándalo puede acarrearle, pero tampoco el de Sánchez puede creerse tan agraciado como para restar importancia a la política de los resultados. Basta cotejar la parte electoral del barómetro con algunos otros datos que ofrece para advertir a las dos primeras formaciones del país. Es muy significativo que el PP y el PSOE reciban la misma valoración, uno al frente del Gobierno y el otro a la cabeza de la oposición. El 55,4% de los encuestados califica entre mala y muy mala la gestión del Ejecutivo Rajoy y el 55,2% tiene la misma consideración sobre la actuación del PSOE. El 79,8% declara poca o ninguna confianza en el primero y el 78,5% dice lo mismo del segundo. Es el retrato de la división y la precariedad política, de las dificultades para alcanzar mayorías sobre la fragmentación.

Fotos

Vídeos