Más Policía en las calles de Bilbao

El Ayuntamiento adopta medidas para reforzar la seguridad tras el doble crimen de Otxarkoaga

Más Policía en las calles de Bilbao
EL CORREO

Una palpable sensación de inseguridad se ha apoderado de Bilbao por mucho que el Ayuntamiento haya intentado desactivarla con llamamientos a la calma envueltos en un cierto buenismo. Negar esa percepción es negar la realidad. Es comprensible la alarma que se ha extendido por la ciudad a raíz del aluvión de sucesos violentos acumulados desde las pasadas fiestas navideñas. El colofón a ese clima de inquietud ha sido el doble crimen perpetrado el jueves en Otxarkoaga, que con razón ha conmocionado a toda Bizkaia. A ello ha contribuido, sin duda, el hecho de que las víctimas fuesen dos personas de avanzada edad, atacadas en su propio domicilio y con un brutal ensañamiento. El «miedo» en el que, según los vecinos, vive el barrio por los robos a mayores, y testimonios similares repetidos en las últimas semanas en otras zonas de Bilbao ofrecen una imagen de impunidad ante el delito que probablemente está lejos de corresponderse con la verdad, pero que ha calado entre la ciudadanía.

Por ello tiene plena lógica el compromiso del alcalde, Juan Mari Aburto, de reforzar la presencia policial en las calles. Aunque llegue con retraso, la medida intenta transmitir un mensaje de necesaria firmeza. Sin duda, ayudará a prevenir delitos y a incrementar la percepción de seguridad de los bilbaínos y los visitantes de la villa. En unas circunstancias como las actuales, las apelaciones a la tranquilidad resultan mucho más creíbles si van acompañadas por acciones tan de sentido común como esta. La iniciativa supone un forzado viraje en el discurso oficial mantenido en las últimas semanas por el Ayuntamiento. Nadie discute las estadísticas que destacan la seguridad de Bilbao respecto a la de otras ciudades. Ni que haya que preservar ese atractivo tanto de imagen como turístico. Pero de ahí a dibujar un pretendido retrato idílico de la villa y, para ello, situar en segundo plano todo lo que lo emborrone, aunque sea real, media un abismo. Un mayor despliegue de agentes por las calles es congruente con el necesario modelo de Policía vecinal en el que incide el pacto por la seguridad presentado ayer por Aburto. Un documento que incluye 25 medidas bien encaminadas, aunque no deja de sorprender que, entre los «valores» que incorpora, el décimo y último lugar sea ocupado por «la firmeza en la persecución del delito».

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