Un pleno inútil

Podemos quiso ponera prueba, más que al presidente del Gobierno, al nuevo PSOE de Sánchez

Tonia Etxarri
TONIA ETXARRI

En 52 ocasiones anteriores Mariano Rajoy ya había contado su versión sobre el ‘caso Gürtel’, el extesorero y examigo Luis Bárcenas y su desconocimiento sobre los mangoneos de algunos aprovechados que se acercaron a su partido dejando la sombra de la duda sobre la presunta financiación ilegal del PP. Ante el Parlamento, los jueces en calidad de testigo y la Prensa. Pero da igual. La oposición del PSOE y Podemos, mientras no logre desalojar al PP a través de las urnas, no soltará la presa. Espolear al partido del Gobierno asociando su imagen a la de la corrupción hasta que sus electores dejen de votarle es y ha sido la principal ocupación de socialistas y populistas en los últimos años.

De la inutilidad del pleno de ayer dudaban pocos. Algunos por su propia actitud, que no ocultaban los prejuicios que mantenían sobre los resultados de la sesión antes de que comenzase. La de Izquierda Unida y Podemos, por ejemplo. Que ya admitían, a través de sus cuentas de Twitter, que estaban preparados «para volver a escuchar cómo nos miente Rajoy sobre la corrupción del PP». Es decir, que los mismos que habían promovido el ensayo general de lo que les gustaría que fuera una moción de censura iban ya predispuestos a no creerse nada de lo que dijera el presidente del Gobierno.

Pero quien mejor lo explicó fue el portavoz del PNV, Aitor Esteban, cuyo partido decantó la balanza hacia la comparecencia de Mariano Rajoy en el pleno para no pillarse los dedos. Los nacionalistas vascos son socios presupuestarios. Como Ciudadanos. En las Cuentas del 17 y, seguramente, en las del 18. Pero en cuanto oyen la palabra maldita (corrupción) se reubican en la oposición. Y como en la sesión de ayer los de Podemos quisieron poner a prueba, más que al presidente, al nuevo PSOE de Pedro Sánchez, el PNV no iba a poner trabas a la sesión calificada por ellos mismos de «vacía».

Así es que ninguna novedad. Rajoy seguirá diciendo que él se dedicaba a la política mientras otros desalmados desviaban el dinero. La justicia será la que determine las responsabilidades penales. Ya lo ha hecho en muchos casos. Y el Parlamento seguirá buscando responsabilidades políticas. Para eso está la comisión de investigación creada a la carta, fruto de una de las exigencias del partido de Albert Rivera. Pero los plenos como el de ayer solo sirven para los juicios mediáticos. Poco más.

En un momento tan convulso como el que estamos viviendo, con los últimos atentados yihadistas y el desafío secesionista en Cataluña, sus señorías podrían haber alterado su agenda política. Pero prefirieron ir a lo suyo. La socialista Margarita Robles sembrando confusión al defenderse del ‘golpe de archivo’ que le propinó Rajoy al recordarle que ella también declaró como testigo en el ‘caso Lasa-Zabala’. Dijo que los responsables acusados de aquella guerra sucia contra ETA salían del Ministerio del Interior e iban a la sede del PP «a recibir instrucciones». ¿Pero no gobernaba el PSOE en la época de los GAL?

ERC aprovechaba la causa de la corrupción para justificar su deseo de romper con España, donde todo huele a podrido. De la corrupción catalana en tiempos de Jordi Pujol no dijo ni el 3%. Ayer no era el día adecuado para ese orden del día. Evidentemente. Sus señorías seguirán hablando otras 52 veces de la corrupción del PP. Pero el comienzo del curso parlamentario debía haber tenido otras prioridades. Nadie pidió una sesión específica para hablar del desafío catalán. Es lo que hay.

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