Las mismas playas

Miguel González San Martín
MIGUEL GONZÁLEZ SAN MARTÍN

Todos tenemos una playa de iniciación, y más tarde hacemos turismo en otras. La playa de La Arena es mi playa, la playa, es una y todas las playas. Era allí donde El Flaco entrenaba al tío Román, que iba para figura, donde fingíamos leer mientras Ana Gandarias salía del agua y se tendía en la arena desmayadamente, la playa a la que llegó una vez, milagrosamente, un autobús lleno de francesas de nuestra edad, aquélla en la que El Chester nos redimía un poco a todos con sus conquistas.

Todos hemos viajado alguna vez hacia otras playas más prestigiosas, fotogénicas, cosmopolitas, exóticas, mitológicas, y en todas ellas ha habido un momento, con el primer chapuzón, con determinado color del cielo, al oír el graznido de una gaviota, caminando sin pensar por la orilla del agua, en el que hemos recuperado de pronto la impresión primera, hemos sentido que una playa son todas las playas, al igual que la vida es una y al cabo modestamente diversa.

Las playas, como los jardines, las amistades, los amores, la vocación o los sueños hay que cuidarlas. No basta con que fueran en su momento hermosas a primera vista. No se quedan congeladas en la primera impresión, idénticas a sí mismas para nosotros, tal como éramos. Requieren atenciones, cuidados, dedicación, hace falta que nos molestemos un poco para conseguir que las cosas vuelvan a ser, o se asemejen al menos, a como una vez nos parecieron. Las playas eran, no lo olvidemos, el lugar exacto de todas las promesas en aquellos veranos inacabables de la adolescencia y la primera juventud, cuando tanto esperábamos. Y siguen siendo, en todas las edades, balnearios amenos, gratuitos y democráticos. Cuidemos las playas, ellas tampoco son eternas. Las brigadas de la limpieza no dan abasto, las adecentan cada mañana, pero cómo podrían evitar que lleguen al agua con las mareas las toneladas de residuos sólidos que tiramos, que lo hagan los vertidos líquidos, industriales, que emponzoñan ríos y costas. Las partículas de plástico flotan entre dos aguas, son venenosas e indestructibles, eternas.

Fotos

Vídeos