Piedra mítica

En fiestas, siete forzudos defenderán nuestro honor frente a una piedra

PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Por fortuna, nuestra sociedad trabaja por derribar clichés, desmontar prejuicios y refutar imágenes tópicas. El cuestionamiento del arquetipo es uno de esos objetivos de los que podemos sentirnos orgullosos como colectivo. Hoy sabemos que los roles se imponen y las identidades se construyen con la intención de afianzar intereses sistémicos y alienadores. La cosa va poco a poco. Pero es raro el día en que una persona avanzada no se despierta y se interpela frente al espejo, antes incluso de desayunar: «¿Tú ya estás siendo quien realmente quieres ser o eres en cambio sin más quien crees estar siendo?».

La verdad es que entre una cosa y otra nos estamos quitando mucho peso identitario de encima. Hablando de pesos, el día 25, en El Arenal, siete forzudos vizcaínos intentarán mover durante quince minutos la «piedra grande» de Mungia. Sí, lo sé: suena un poco tópico. Casi podría decirse que los niños tienen pene, las niñas tienen vulva y los de Bilbao mueven piedras de cinco toneladas mientras a su alrededor se cruzan apuestas con tanta desproporción que puede llegar a alterarse la estabilidad monetaria de la zona euro.

Pero es que son 4.500 kilos. Y es la «mítica piedra de Mungia». Y los forzudos (así los presenta el Ayuntamiento) son nada menos que siete. No descarten que estemos ante el acto estrella de las fiestas, aquí en la metrópoli. Parece que en 1950 ya se movió la misma piedra legendaria por El Arenal. No sabemos si entonces hubo bajas. Tampoco sabemos si las habrá esta vez. Después de lo de Txikon y Larrañaga en Azpeitia tenemos los desafíos rozandito la tragedia.

He hecho cálculos y los forzudos tocan a más de 600 kilos por cabeza. ¿Cómo puede moverse semejante barbaridad de peso? Si la cosa llega a oídos de los turistas, el Guggenheim esa mañana se vacía. Bill Viola no puede competir con una piedra de 4.300 kilos. En realidad, no puede hacerlo nadie. Excepto nuestros forzudos. ¿He dicho ya que estamos ante el acto estrella de las fiestas? Lástima que entre los forzudos no pueda estar 'Baltza', el dromedario arábigo que arrastraba piedras en Urduliz hasta que el Pacma se interpuso. Porque una cosa es innegable: no hay casi nada en este mundo que no mejore si aparece de repente un dromedario.

Temas

Bilbao

Fotos

Vídeos