Pedagogía vasca en Europa

Editorial

Urkullu defiende la singularidad de Euskadi ante embajadores de la UE en España

Cuarto encuentro. El lehendakari Iñigo Urkullu posa en la residencia del embajador italiano en Madrid con los embajadores de la UE en España. /E. C.
Cuarto encuentro. El lehendakari Iñigo Urkullu posa en la residencia del embajador italiano en Madrid con los embajadores de la UE en España. / E. C.
ELCORREO

El lehendakari explicó ayer las singularidades de Euskadi, sus prioridades y sus atractivos para captar inversiones extranjeras en el encuentro que celebró en Madrid con embajadores de la UE en España. La reunión es la cuarta que Iñigo Urkullu mantiene con el cuerpo diplomático europeo en los cinco años que lleva al frente del Gobierno. Ese hecho refleja por sí mismo la importancia que concede a la proyección internacional del País Vasco y a la difusión de sus proyectos y aspiraciones en el conjunto de la Unión.

La pedagogía política es una herramienta de enorme validez, cuya ausencia suele lamentarse cuando ya resulta demasiado tarde. Por eso es de aplaudir que Urkullu desgranara ante 25 embajadores europeos las raíces históricas y el anclaje constitucional del Concierto Económico, que aunque también ha sido avalado por la UE todavía suscita incomprensibles controversias. O que ‘vendiera’ las ventajas competitivas de Euskadi, su potencia industrial y el modelo de desarrollo humano sostenible del que, con razón, se siente tan orgulloso. La desaparición del terrorismo de ETA ha suprimido el principal lastre que pesaba sobre la imagen del País Vasco en Europa.

Aún así, todo esfuerzo de promoción exterior es bienvenido cuando la competencia en cualquier ámbito -ya sea el turismo, la industria o la cultura- ha adquirido un carácter global. El lehendakari defendió ante los embajadores que Euskadi y Cataluña son naciones y reclamó «cauces legales» para convocar consultas sobre su permanencia en España si así lo deciden sus parlamentos «de forma expresa y clara». Ese planteamiento conecta con la insistencia del PNV en incluir el denominado derecho a decidir en una reforma del Estatuto de Gernika, sin aclarar si tal deseo obedece a un propósito real de ejercerlo en un futuro. De su actitud final sobre este asunto depende la estabilidad institucional a corto y medio plazo del País Vasco, un valor que Urkullu destacó ayer ante el cuerpo diplomático. El frustrado desafío independentista catalán ofrece sobradas lecciones para no incurrir en los mismos errores. El lehendakari no puede olvidar que los gobiernos a los que representan los embajadores con los que se entrevistó ayer dieron un sonoro portazo al órdago de Puigdemont y que la Comisión Europea ha dejado muy clara su oposición a cualquier secesión en la UE. La incertidumbre en mayor o menor medida sobre esta materia en nada beneficia a Euskadi.

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