El pacto educativo, asignatura pendiente

El Gobierno vasco presenta una propuesta para adaptar la enseñanza a los «nuevos tiempos»

El pacto educativo, asignatura pendiente
EL CORREO

Euskadi es, con gran diferencia, la comunidad autónoma que destina más dinero público a la enseñanza tanto por alumno como por habitante. Sin embargo, ese notable esfuerzo inversor está lejos de corresponderse con unos resultados equivalentes. El sistema educativo vasco adolece de serias carencias y ha experimentado un inquietante retroceso en los últimos años. Así lo han puesto de relieve diversas evaluaciones internacionales, sin que las instituciones competentes hayan realizado hasta ahora la profunda autocrítica que la situación merece ni adoptado medidas de fondo para atajarla. Mejorar la calidad de la enseñanza y avanzar hacia la excelencia debe ser una prioridad de país; un reto compartido que requiere el trabajo conjunto de la comunidad académica, los poderes públicos y las familias. El Gobierno vasco presentó ayer las bases para un acuerdo sobre una ley educativa, un documento que admite la evidente necesidad de «superar inercias» y «adaptarse a los nuevos tiempos». Se trata de una magnífica oportunidad para aquilatar los cambios que necesita el modelo actual a fin de adaptarse a las exigencias de un mundo globalizado y en permanente evolución, que requiere una enseñanza más práctica y una continuada evalución del trabajo de alumnos, profesores y centros docentes. La dimensión de los objetivos perseguidos y su trascendencia para el futuro de Euskadi harían deseable un consenso político y social de amplio espectro, con visión a largo plazo y que, tras marcar una senda sensata y ambiciosa a la vez, evite bandazos por eventuales vaivenes políticos. Las críticas de ELA y Steilas al texto, unidas al agudo conflicto laboral que vive la enseñanza pública, no invitan al optimismo. La propuesta hace hincapié en la indiscutible conveniencia de reforzar el prestigio social del profesorado, al que define como «principal agente de transformación del sistema», y plantea mejoras en su proceso formativo y mayores exigencias en el acceso a las escuelas universitarias de Magisterio. La apuesta por un modelo propio y plurilingüe no evita la constatación de que el nivel de euskera -el «eje central» de la educación- e inglés que adquieren los alumnos dista mucho de ser satisfactorio; un lastre que afecta no solo al aprendizaje de esos idiomas, sino de todas las materias impartidas en ellos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos