Un nuevo Mendizorroza

- Editorial -

La ampliación del estadio persigue situarlo a la altura de Vitoria, el Alavés y su afición

Un nuevo Mendizorroza
EL CORREO

El acuerdo por el que el Gobierno vasco, la Diputación y el Ayuntamiento de Vitoria se comprometen a financiar la ampliación de Mendizorroza supone un paso adelante en un ambicioso proyecto, necesario para impulsar la consolidación del Deportivo Alavés en la elite del fútbol nacional. Un objetivo al que no puede renunciar una entidad de su solera ni una capital como Vitoria. La profunda renovación del estadio le permitirá ganar más de 8.000 espectadores y situarlo a la altura de la ciudad, del club y de la afición albiazul, como explicaron ayer los firmantes del plan. De los 55 millones que costarán las obras, las instituciones aportarán 22, según anunciaron ayer el consejero Bingen Zupiria, Ramiro González y Gorka Urtaran. Con ese punto de partida, el Alavés habrá de buscar fórmulas imaginativas para atraer la inversión necesaria que haga realidad la operación, ya sea mediante patrocinios u otras alternativas. La remodelación en marcha de Anoeta es una buena muestra de colaboración público-privada que podría aplicarse en este caso. El nuevo Mendizorroza representaría un salto cualitativo para el Alavés, que llevaría implícita la exigencia de articular un proyecto deportivo de enorme consistencia, que permitiera crecer al club tanto en masa social como en músculo económico y asentarse en Primera División. Ese mismo objetivo es el que está detrás de la construcción de una residencia para futbolistas -ya materializada-, una ciudad deportiva -aún por concretar- y del acuerdo internacional sellado con equipos de Francia y Croacia. Aparte de los 33 millones de financiación ajenos a la ya comprometida por las instituciones, el proyecto aún presenta múltiples incógnitas, como cuál sería diseño del nuevo estadio o los plazos para la ejecución de las obras. La envergadura de una iniciativa de este tipo requeriría un amplio consenso al respecto entre los principales partidos representados en el Ayuntamiento y las Juntas Generales. Ese acuerdo encarrilaría el éxito de la iniciativa con un mapa político tan fragmentado como el que presentan la ciudad y el territorio. Convertir la ampliación de Mendizorroza en un arma electoralista, con los comicios municipales y forales a once meses vista, es una tentación muy evidente. Si alguien cae en ella incurrirá en un mayúsculo error.

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