Nuevas siglas en inglés

Ahora todo lo que quede fuera del término 'smart' carece de sentido, como los grados universitarios a falta de completarlos con un máster del universo

Ángel Resa
ÁNGEL RESA

Ya le hemos cambiado el nombre antes de nacer, como esas parejas que barajan varios mientras el proyecto de criatura va inflando la tripa materna. Aún no se han pintado las líneas que delimitarán los carriles del futurista urbano que coserá en silencio la Vitoria extendida, pero donde dijimos BRT ahora decimos BEI. Siglas en inglés, naturalmente, que en caso contrario debe sonar el bautizo a aldeanada. Eléctrico y sabio significan más o menos en la lengua de Shakespeare la ‘E’ y la ‘I’. Antes hablábamos de tránsito rápido. Así que mejor unirlo todo e intuir en lontananza un autobús sin malos humos, listo como él solo y veloz a su ritmo. Ahora todo lo que quede fuera del término ‘smart’ (inteligente) carece de sentido, como los grados universitarios a falta de completarlos con un máster del universo. El que quería duplicar el exministro Wert, que en París esté.

Los carruseles deportivos de antaño, cuando los partidos coincidían en horario, bramaban roja en La Condomina y penalti en Las Gaunas. Circunstancias previsibles, como la polémica que quería cobrar forma en la capital alavesa antes de que el BRT/BEI echara a rodar. Algún grupo gritó gol con decibelios exagerados al enterarse de por cuánto le iba a salir la cuenta al Ayuntamiento. Otro hizo lo propio para criticar la presunta financiación mixta entre los sectores público y privado. Mandaba entonces en el departamento vasco Ana Oregi y el hipotético debate ya se ha zanjado de raíz con Arantxa Tapia. Pagaremos la ronda a escote entre las instituciones, o sea todos, sin aceptar que empresas particulares aporten dinero al bote.

¿Para cuándo ese ingenio de cuatro ruedas con preferencia semafórica como su majestad el tranvía por las arterias de Vitoria? La pregunta del millón y su respuesta incierta. Cuando Lakua concluya sus numerosos informes y resuelva dónde romper calles e instalar las paradas (inteligentes, claro, que recarguen tarjetas y validen billetes). ¿A qué vamos, a rólex o a setas? De ponerlo en marcha que no lo detenga ni el mismísimo San Cristóbal.

Fotos

Vídeos