nuevas advertencias

Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

El coordinador antiterrorista de la Unión Europea no es un adivino, pero sí un precursor, y está convencido de que la tragedia de Barcelona volverá a pasar, con ligeras y siniestras variantes porque hay 50.000 radicales en Europa, llamándole radicales a los asesinos. La guerra está declarada, sin que sea imprescindible una declaración de guerra, ni un cálculo aproximado de víctimas, ya que estas siempre aumentan cuando van muriendo los heridos de mayor gravedad. En su tétrica opinión, en los próximos años se producirán ciberataques a centrales nucleares y a espacios abiertos. Los yihadistas son unos plagiarios incorregibles y cuando se imitan a otros se copian a sí mismos. ¿Por qué desoímos las advertencias de los Estados Unidos? ¿Sólo porque no nos gustaban o porque Trump está ocupadísimo despidiendo a una buena parte de sus colaboradores en la llamada ‘Operación limpieza’ de la Casa Blanca? No es traidor quien avisa, pero los desavisados lo que quieren es que todos olvidemos al enemigo común, que es la barbarie y el odio a todo lo que ha supuesto nuestro modo de vida.

Mientras no haya un gobierno mundial, todo será cada día más arduo, pero ese sueño kantiano de «la paz perpetua» está tan lejos que no lo divisa ningún contemporáneo. A lo más que llegamos, como Albert Rivera, es a querer limitar a ocho años los mandatos presidenciales. La medida, que quizá no sea mala porque hay otras peores, está encaminada a echar a Rajoy, que siempre está dispuesto a seguir. Por eso reta a la oposición a que le eche con una moción de censura. En España no están limitados los mandatos del Gobierno y dura lo que duran, o sea, hasta que se pudren. En otras monarquías parlamentarias, los mandatarios tampoco están limitados. Lo que sucede es que cuando apestan se van. Generalmente en coche y con escolta. No por su propio pie.

Fotos

Vídeos