Mugiendo espero

Ángel Resa
ÁNGEL RESA

Vitoria vive abonada a ciertos temas recurrentes. Como el de los cuernos. Después del fracaso con el que se saldó la programación festiva en el Iradier Arena, un cajón (de)sastre donde cupo de todo y nadie era capaz de hilvanar algo, el alcalde abre la puerta de chiqueros a la posibilidad de que vuelvan los toros dentro de un año. Sólo las vaquillas, también bóvidos con astas incipientes, salvaron y con demanda popular un plan deshilvanado al que no sostendrían ni costuras hechas de acero. Tal vez el único lunar de unas fiestas notables.

Vamos a contar verdades. Primera, que la afición taurina local viaja en taxi -vale, adaptado, por aumentar el espacio- salvo durante la etapa de Vitauri. Esto significa que los empresarios rebajan la calidad del género ganadero para cuadrar cuentas obtusas. Segunda, que las conciencias proteccionistas al alza dejan el arte de Cúchares sin un capote con el que protegerse de acometidas en la suerte contraria. Tercera, que el politiqueo andante ha introducido la tesis de lo que llamo ‘hipocresía geográfica’ para fomentar en unos sitios (Pamplona, Bilbao) lo que los mismos niegan en otros. O sea, que la maldad de un espectáculo depende de las coordenadas terrestres o del miedo a vetar, por ejemplo, el eje sobre el que pivotan los Sanfermines. Aquí resulta fácil despachar a un manso. Si hasta se ha propuesto el desvarío de corridas fuera de Santiago y La Blanca sabiendo -y no a toro pasado, precisamente- que ningún emprendedor juicioso se tiraría sin muleta sobre el morrillo de un miura.

Al menos, el alcalde no cierra el portón a la feria. Aun sin entusiasmo, desde luego, anuncia que habrá pliego de condiciones -¿leoninas? - por si algún empresario se arriesga a recibir semejante morlaco a porta gayola. Gorka Urtaran dejará que el mercado devuelva los toros a la capital alavesa o los recordemos como algunos añoran a los bisontes prehistóricos. Veremos si el Iradier Arena, recinto maldito que da para un libro, recibe en 2018 a los hermanos mayores de las vaquillas. Mugiendo espero.

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