El ministerio y la violencia machista

El fiasco de su sistema informático estrella muestra que la lucha preventiva contra el crimen es todavía ciencia-ficción

EL CORREO

En febrero pasado, el Ministerio del Interior presentó un sofisticado sistema informático, el DAR-AA (Detección Automatizada del Riesgo de Agresiones), supuestamente capaz de prevenir las agresiones mediante el tratamiento de toda la información disponible en el llamado VioGén, la gran base de datos que aportan los cuerpos nacionales, autonómicos y locales, además de Instituciones Penitenciarias, sobre mujeres amenazadas, en la que figuran 364.096 casos entre activos e inactivos.

Lógicamente, las ventajas del procedimiento innovador consistían en detectar gracias a alambicados cálculos los riesgos ocultos en los casos menos sospechosos. Pues bien: el DAR-AA fue prácticamente paralizado el 22 de mayo, después de una pésima experiencia: los efectivos destinados a la protección de víctimas empezaron a recibir mensajes de alerta en abundancia que alertaban de riesgos que después no se confirmaban, pero que desbordaban la capacidad de actuación de los responsables.

El propio sentido común debió alertar a los responsables de Interior de la alta imprevisibilidad de la violencia de género, lo que obliga a someterla a un tratamiento muy complejo. Lógicamente, quienes idearon aquel procedimiento milagroso siguen creyendo que su sistema funcionará cuando concluyan las oportunas correcciones, pero quizá fuera mejor destinar los recursos disponibles a perfeccionar los procedimientos ya contrastados de esta lucha desigual, que siempre obtendrá mejores resultados cuantos más medios se utilicen.

La lucha preventiva contra el crimen es hoy por hoy ciencia-ficción, y no parece que estemos cerca de que deje de serlo. Lo que sí puede y debe hacerse es combinar una acción policial escrupulosa con el impulso a cambios sociológicos que incrementen el reproche social hacia tales comportamientos, y con medios suficientes para que la mujer amenazada sepa que si denuncia al agresor quedará con sus necesidades y las de su familia totalmente cubiertas.

El logro de estos objetivos, que incluyen un gran cambio cultural, reducirá a medio plazo una característica inquietante de esta lucha sin cuartel: que todavía muchas de las mujeres que son asesinadas no denunciaron jamás el acoso al que casi siempre fueron sometidas antes de su ejecución. Y en cuanto al DAR-AA, como decía D’Ors, los experimentos, con gaseosa.

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