Con memoria y sin eufemismos

Los empresarios retratan los déficits democráticos de la izquierda abertzale con su negativa, lógica, a invitarles al acto de ayer

Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Fue un acto sobrio y muy medido. Por momentos tremendamente emotivo y también duro. Y es que sigue sin resultar fácil escuchar de labios de sus protagonistas, en este caso empresarios vascos y familiares de industriales asesinados, el tremendo drama vivido durante cuatro eternas décadas por muchos emprendedores de este país. Simplemente por serlo y por culpa de ETA, de sus alcahuetes y peones políticos, y también de los muchos, muchísimos vascos que prefirieron seguir instalados en su comodidad y mirar hacia otro lado.

Confebask y las tres patronales territoriales (Cebek, SEA y Adegi) eligieron el día en que se cumplía el sexto aniversario del anuncio del adiós a las armas por parte de la banda para recordar a los suyos. A los 49 empresarios y directivos de sus organizaciones asesinados por el terrorismo y a los 52 secuestrados, cuyos nombres fueron desfilando uno a uno por la gran pantalla del Palacio Euskalduna de Bilbao. Pero también a los miles y miles de extorsionados con el mal llamado ‘impuesto revolucionario’. Y a las decenas de miles de damnificados por la barbarie de ETA de cualquier edad, sexo, procedencia y profesión.

El recuerdo y la vida que avanza tuvieron su espacio en el Euskaduna.
El recuerdo y la vida que avanza tuvieron su espacio en el Euskaduna. / IÑAKI ANDRÉS

Como cabía esperar, el empresariado estuvo arropado por una representación política de primer nivel. Desde el lehendakari, Iñigo Urkullu, con varios consejeros de su Gobierno y el responsable de la Secretaría de Paz y Convivencia, Jonan Fernández, hasta delegaciones más o menos numerosas de todos los partidos con representación en el Parlamento de Vitoria. De todos con la excepción de la izquierda abertzale, a la que las patronales evitaron invitar.

Tanto el lehendakari como el presidente de Confebask, Roberto Larrañaga, pusieron en valor el sufrimiento padecido durante años por tantos y tantos emprendedores, en muchas ocasiones en silencio y soledad. El patrón de patrones se mostró especialmente dolido por «el rechazo, la estigmatización y el señalamiento» que sufrieron no pocos compañeros de una parte de nuestra sociedad. «¿Para qué? ¿Para qué tanto sufrimiento? ¿Tanto dolor? ¿Tantas ausencias y vacíos?», se preguntó.

Ambos, en especial el jefe del Ejecutivo vasco, se enorgullecieron con la respuesta del colectivo ante el horror. La inmensa mayoría, al seguir firmes al frente de su empresa, grande, pequeña o mediana, intentando generar riqueza y creando empleo. Para sí mismos, claro, pero además para hacer posible la prosperidad de que hoy disfrutamos los vascos pese a que todavía nos encontramos lejos de superar las consecuencias de la reciente crisis económica.

Pese al esfuerzo político de la Secretaría de Paz y Convivencia de Jonan Fernández, empeñada en asentar una paz cuajada de equidistancias, en la que las víctimas de ETA son mezcladas muchas veces en un ‘totum revolutum’ con las del franquismo, las del terrorismo de Estado o las de torturas policiales, con el pleno respaldo del lehendakari, los empresarios abogaron ayer por una sociedad cohesionada y en paz, sí, pero «sustentada en nuestra verdad, desde el relato de lo vivido que acabamos de presenciar y el recuerdo de quienes nos faltan», dijo Larrañaga. «No podemos olvidar, no debemos olvidar. Queremos que la sociedad vasca conozca lo que ocurrió y cómo lo vivimos. Por eso estamos hoy aquí», enfatizó.

La polémica en los días previos al acto y el comentario privado ayer en muchos corrillos en el Euskalduna fue la no invitación al homenaje a EH Bildu. Una decisión que fue aprobada por unanimidad por la cúpula de Confebask. Y que mereció una desabrida respuesta hace dos días de Arnaldo Otegi, quien no dudó en ‘avisar’ al colectivo de que estaban desairando a la segunda fuerza del Parlamento.

Resulta tan comprensible la decisión de los empresarios, como increíble la sorpresa de los herederos de Batasuna. Confebask solo ha sido la última en retratar las carencias democráticas de Sortu. De una izquierda abertzale que jamás ha pedido perdón sincero por la persecución y la extorsión sufrida por los empresarios, a la que contribuyeron. Una organización que sigue recibiendo como héroes a muchos de los etarras que perpetraron tamañas tropelías.

Ojalá lo ocurrido mueva a la reflexión a EH Bildu y que, al fin, abjure de su pasado. No les sorprenderá si les digo que no lo espero.

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