Medio queso

El último lunes abarrota Gernika

Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Las asociaciones mentales son imprevisibles y yo, cada vez que veo a José Antonio Bastegieta, es decir, a ‘Marko’, el otrora famosísimo alcalde de Kortezubi, recuerdo aquella txapela de tres metros de diámetro con la que consiguió, hace muchos años, batir todos los récords en una disciplina inverosímil, pero necesaria: la confección de txapelas de diámetro descabellado.

Aquello creo que mereció hasta un ‘Guinness’. Era una txapela digna de verse. Tenían que sostenerla entre varios ayudantes cuando ‘Marko’ se colocaba debajo, ya que por razones obvias era imposible que se la colocara encima. Verlo causaba una emoción que sobrepasaba la que produce en cualquier temperamento sensible una txapela lo suficientemente grande. Piensen que del pulso de aquellos ayudantes dependía que el alcalde no muriese aplastado por la txapela. ‘Marko’ no le daba a ese riesgo la menor importancia. Posaba para los fotógrafos sonriente y haciendo la señal de la victoria, mientras iba adelantando algunos proyectos: un concurso de cabezones, un torneo de comer morcilla, una carrera internacional para cojos.

Cómo no darles la razón a quienes estos días echan tanto en falta a la clase política de antaño. Por fortuna, ‘Marko’ dirige cada año la subasta del queso ganador del concurso del Último Lunes de Gernika. Lo hace como si hubiese nacido con un micro en la mano, electrizando a los compradores para que suban sus ofertas hasta lo inverosímil. Hace tres años se pagaron 7.500 euros por el medio queso ganador del concurso. Hace dos años, 3.700. El año pasado se pagaron 5.000. Y ayer el medio queso salió por 6.500 euros. Soy incapaz de establecer una tendencia macroeconómica a partir de estos precios. Pero diría que hay gente por ahí a la que le gusta muchísimo el queso. Aunque en realidad la subasta se explica mejor por su carácter benéfico y por la publicidad que obtiene el ganador de las pujas, generalmente un establecimiento hostelero.

Molesto por lo poco que hablaban de queso los grandes poetas, Chesterton anunció en 1909 que acometería un detallado ensayo en cinco volúmenes: ‘La omisión del queso en la literatura europea’. Nunca llegó a escribirlo. Pero es muy raro. El Primer Martes después del Último Lunes, yo me acuerdo de ‘Marko’ y después de Chesterton. Las asociaciones mentales son más bien un desbarajuste. Lo que da de sí medio queso.

Fotos

Vídeos