Líderes

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Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

Al calendario ya no le caben los días. Hay tantas cosas por hacer que lo más urgente es aplazarlas, no sea que se estorben unas a otras. Los líderes regionales del PP piden cambios en el Gobierno y reclaman a Rajoy que recobre una iniciativa que nunca ha sido del todo suya. La llamada ‘prisión permanente’ descarta la esperanza porque la excluye. Se trata de averiguar quién tiró la última piedra a la patria de todos, pero parece que fue el marido de la mujer adúltera, al que los cuernos se le hacían huéspedes. Se está exigiendo al presidente que nos preside a todos y eso es mucho pedir porque somos una tribu regional, cada una con su caudillito comarcano. El más sereno sigue siendo don Mariano, al que reprochan que no pierde los nervios todos los que ignoran que no los tiene.

Frenar el impulso de Ciudadanos y el batacazo en Cataluña hubiera sido más fácil si hubiésemos cogido el tren de la vida a tiempo y no entrando por los estribos. Una delegación de ERC ha viajado a Bruselas, que es la patria de todos los que la aman más que a la suya, con el libro de reclamaciones bajo el brazo. Su lectura nos está enseñando a bostezar con la boca cerrada para que no entren moscas, pero es insuficiente para impedir el mosqueo. ¿Cómo se puede prohibir lo que se tolera? La elección de candidatos, que ya no visten de blanco porque los hay de todos los colores, quizá no tenga ni pies ni cabeza, pero trae cola. Si les preguntan a los que tiran la última piedra contra el orden constitucional quién es el culpable de tirar la última piedra, responden que es el marido de la adultera, que tiene una excelente puntería. El proyecto de Rajoy de endurecer la ‘prisión permanente’ no contará nunca con los presidiarios.

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