así se juega

TINO REY

La semifinal del Cuatro y Medio disputada ayer en el frontón Adarraga de Logroño entre Bengoetxea VI y Urrutikoetxea estuvo por debajo de las expectativas. No se llegó a cubrir los tres cuartos del aforo. En resumen, la capital de La Rioja funciona en la feria de San Mateo y nada más. Es una evidencia palmaria.

Urrutikoetxea, convertido en una máquina de ganar -es el único que no ha perdido un partido-, dejó otra huella para la posteridad en su exclusivo y clásico repertorio de cómo hay que jugar dentro de la ‘jaula’. Dejó inédito al vigente campeón de la distancia con un juego que rememoró tiempos pasados y ofreciendo un tratado de buen gusto y exquisiteces. Así se juega.

Hay quien dijo que era ineludible para triunfar en el Cuatro y Medio el juego de aire. Pues bien, el vizcaíno demolió en la tarde de ayer todo ese tipo de teorías que nos habían vendido argumentando que el desarrollo del juego era más veloz y vistoso. No es verdad. El vencedor jugó a la vieja usanza. Los saques los restó todos ellos a bote y lo hizo como mandan los libros de estilo, buscando la losa alta con el fin de hacer recular al rival. Y en el peloteo ahondó sus envíos a la última raya, moviendo la pelota hacia todos los ángulos de la ‘jaula’, con un objetivo determinado; desmontar el juego de aire del que suele sacar pingües beneficios el delantero de Leitza.

Sacó petróleo del saque y del resto. Finalizó los tantos de remate, que nadie los confunda con el juego aéreo. De gancho, paradita al ‘txoko, o con pelotazos paralelos a la pared. Si a esto unimos que se desenvuelve en la cancha con la velocidad de un leopardo y la astucia de un lince, parar a este tipo de tornado no está al alcance de cualquiera.

Con este vendaval le costó madrugar a Oinatz. Nunca le sonó el despertador y se mostró pasmado, poco reconocible. Estuvo casi siempre desplazado y sin encontrar su lugar en la cancha. No engañó a nadie al asentarse en una zona donde le cuesta bastante desenvolverse. Su repertorio de pillo y de pícaro casi nunca lo pudo poner en práctica. Se fue de Logroño con un amplio resultado en contra y con una dura lección aprendida.

El desenlace deja un dato histórico. Desde 1989 siempre había estado presente en una final un navarro. Han sido 28 años de una total hegemonía de los representantes del Viejo Reino. Esta temporada se ha roto la inercia. Ha cambiado la tendencia. Siempre es bueno que se produzcan alternativas en el deporte. Esta vez en la final van a estar presentes un vizcaíno y un guipuzcoano. Mikel Urrutikoetxea se medirá a Jokin Altuna. Han sido los mejores y se lo merecen.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos