La investidura imposible

La investidura imposible
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

España sería más fácil sin Cataluña, pero seríamos menos España, que es lo que quieren los separatistas. El juez Llanera ha basado la decisión sobre el expresidente de ANC en el «riesgo de reiteración delictiva», pero los delincuentes andan sueltos. No se conforman ni con lo que tienen, ni con lo que no van a tener nunca, que es el permiso para trocear lo que es de todos. Por eso ha denegado la libertad a Jordi Sànchez, que está entre rejas desde el 16 de octubre y no podrá asistir al acto de investidura. Tenemos el arte de poner imposibles las cosas difíciles, mientras el Gobierno se muestra cada vez más receptivo a las reivindicaciones a favor de la igualdad, sobre todo después del clamoroso éxito del Día de la Mujer, pero el llamado feminismo, además de pedir cambios, pide presupuestos. No sé cuál fue la que confesó que estuvo loca por aquel chico y ahora no podía ni verlo. «Hay que ver cómo cambian los hombres», dedujo.

Los partidos independentistas han aplazado la sesión convocada para el lunes en el Parlament, porque el reglamento de la Cámara obliga al candidato a estar presente en el pleno. La presencia más notoria es la del ausente Puigdemont, que es republicano y al mismo tiempo es el rey del mando a distancia.

El Tribunal Supremo ha impedido la investidura de Jordi Sànchez porque los delitos que se investigan hacen de actuaciones «claramente ilegales del Govern y desde el Parlament, pero cuenta con muchos adeptos en Junts per Catalunya, que fue la lista en la que Sànchez ocupó el número dos.

Otros dos ‘Jordis’, Cuixart y Sànchez, esperan su momento, pero a nosotros se nos está pasando el nuestro, quizá porque el reloj le falta el minutero, mientras el tiempo sigue fluyendo y corren los días hasta perderlos de vista.

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