la inconsistencia de podemos

Es hora de que Iglesias y los suyos bajen del tiovivo y defiendan una postura definitiva,la que sea, sobre el referéndum catalán

ALBERTO AYALA

Hay pocas cosas de mis movidos años en la Universidad de las que no conserve un buen recuerdo. Si acaso una asignatura que me trajo por la calle de la amargura y algo que se repetía invariable tras cada una de las habituales asambleas de la época.

Era una pregunta que siempre hacía alguien cuando terminaban los turnos de palabra y llegaba al fin el momento de decidir. «Pero, ¿primero tendremos que decidir si la votación es vinculante o no?».

Y casi siempre se organizaba la mundial. Porque ya me dirán ustedes para qué porras habíamos estado debatiendo horas, si al final daba igual lo que opinara la mayoría que cada uno haría luego de su capa un sayo.

He recordado la anécdota al comprobar el espectáculo de inconsistencia que está ofreciendo Podemos al hilo del referéndum secesionista que los independentistas catalanes quieren celebrar el 1 de octubre. Consulta ilegal que el Estado ya ha avisado que impedirá, como es su obligación.

Tanto profesor universitario, tantos documentos, tanto círculo y tanta presunta discusión para que a estas alturas aún no sepamos la posición definitiva de la formación morada y sobre un asunto no precisamente menor: la pretensión de una parte de los catalanes de separarse de España. Digo la definitiva porque la de ayer sí la sabemos, y es distinta a la de la semana pasada y a otras.

Pablo Iglesias y Podemos siempre han defendido el derecho a decidir. Eso quiere decir que están a favor de un referéndum legal y vinculante en el que pedirían votar ‘no’ a la secesión.

Como tal cosa no va a suceder, hace unos días el secretario general de los morados no dudó en desautorizar al líder de su partido en Cataluña, el anticapitalista Dante Fachín, por llamar a participar en la consulta.

Pero en las últimas horas la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, presionada por los nacionalistas, ha prometido su colaboración para que el 1-O sea un éxito. Iglesias, que quiere mantener la sintonía con la edil casi a cualquier precio, no dudaba ayer en rectificar y abogar ahora porque todas las instituciones faciliten el referendo. «Nosotros no nos identificamos con él porque no queremos que Cataluña se vaya de España, pero cualquier manifestación política debe ser legítima y debe se cuidada», justificó Iglesias.

Es hora de que Podemos se baje del tiovivo y elija una posición definitiva sobre un asunto tan serio como éste, si es que eso es posible. Es lo que se espera de un partido que aspira a gobernar España, por muchos que sean los inconvenientes derivados del hecho de haberse formado deprisa y corriendo tras el 15-M y, sobre todo, de que en su seno convivan autonomistas y federalistas con nacionalistas -en Cataluña, Galicia y puede que Euskadi- que sí aspiran a que se rompa España.

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