Hombres y mujeres

Corresponde a los hombres más inteligentes y sensatos apoyar y defender la igualdad real a todos los niveles

Hombres y mujeres
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Fernando Luis Chivite
FERNANDO LUIS CHIVITE

Aquí está pasando algo. Ha empezado algo y no va a parar. Fingir no verlo sería estúpido. Una pregunta trampa: ¿Hay una guerra entre hombres y mujeres? Yo no creo que deba hablarse de guerra, no me gusta esa palabra, pero algo hay, eso seguro. Esta noche se celebra la Gala de los Goya y desde hace días se comenta que seguramente escucharemos reivindicaciones y protestas feministas tanto por la desigualdad de sueldos o la escasa presencia de las mujeres en los premios, como por los abusos y acosos sexuales. Lo veo inevitable, lo veo imparable. Y me parece bien. Lo apoyo. No creo que sea una guerra. Veo a las mujeres muy seguras de lo que están haciendo. Seguras de lo que denuncian, seguras de lo que exigen. Y seguras de que sus demandas son justas e incontestables. Las veo seguras y firmes, pero a la vez tranquilas. E incluso alegres. Alegres hasta cierto punto, claro, porque muchas lloran al hacer público su testimonio personal (y esas lágrimas son de verdad, no me digan que no, e interpelan a la historia de la humanidad entera). Pero alegres sobre todo en cuanto representan una toma de conciencia colectiva que saben que ya no tiene vuelta atrás. Yo diría que en vez de ser una guerra contra los hombres es una revolución posible y necesaria que nos beneficia a todos. Hay hombres que no saben cómo reaccionar ante todo esto.

Algunos se están sintiendo atacados. Algunos parecen confusos y adoptan actitudes defensivas más o menos torpes. Es un error. Es al revés. Corresponde a los hombres más inteligentes y sensatos apoyar y defender la igualdad real a todos los niveles. Y hacerlo de un modo claro y razonable, sin reticencias ni estúpidos matices historicistas que a menudo suenan como excusas. La historia del homo sapiens ha sido machista, de acuerdo. Eso es así. Ayer mismo vi algo que decía el filósofo Schopenhauer: «Solo infundiéndoles temor puede mantenerse a las mujeres dentro de los límites de la razón». Esa frase se estaba difundiendo por las redes y se pueden imaginar los comentarios que suscitaba. Pero la historia de la filosofía y la literatura está plagada de frases parecidas. Y no solo las decían los hombres. Madame de Stäel, otra autora del XIX, decía que se alegraba de no haber nacido hombre, porque en ese caso hubiera tenido que casarse con una mujer. Ironía típicamente machista. En fin. De todas formas, no suele ser muy recomendable meterse a juzgar el pasado. Fijémonos en el tiempo que nos toca. Yo tengo dos hijas: una de 26 y otra de 22. Si algo sé de ellas es que van a luchar por esto siempre. Y por lo que a mí respecta, claro, me gustaría (y confío en que así sea) que pudieran vivir en un mundo que solucione este tema lo antes posible. Aquí está pasando algo, sí. Pero es algo bueno. Y creo que es importante que todos lo veamos así.

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