El hombre de Puigdemont

Quim Torra, el candidato a presidir la Generalitat, ha de optar entre la legalidad o plegarse a su mentor

El hombre de Puigdemont
EL CORREO

El 'dedazo' de Carles Puigdemont designó ayer a un candidato a presidir la Generalitat que, frente a los probados sin éxito hasta ahora, tiene la peculiaridad de que no está huido de la Justicia, encarcelado ni pendiente de juicio por graves delitos. Quim Torra, un independentista radical que lideró de forma interina Omnium Cultural, es ante todo un fiel a Puigdemont, quien a través de él aspira a dirigir los destinos de Cataluña desde su autoexilio tras suspender el Tribunal Constitucional la ley que permitía su investidura a distancia. El previsible nombramiento del hasta ahora oscuro parlamentario de Junts per Catalunya, gracias al respaldo de la mayoría secesionista en el Parlament, desbloqueará una situación que amenazaba con enquistarse y con forzar una indeseable repetición de las elecciones autonómicas. Su 'padrino' político ni se ha molestado en consultar la candidatura con los dos partidos que le apoyarán: el suyo propio -el PdeCAT- y ERC. El que probablemente será 131 presidente de la Generalitat deberá optar entre si vuela solo o se pliega a los dictados de su mentor. La sensatez, tan ausente entre los cabecillas del 'procés', aconseja un regreso a la senda de la legalidad tras los destrozos sociales, económicos y políticos causados a Cataluña por su fracasado órdago independentista. Pero existen dudas más que razonables de que ese sea el camino preferido por Puigdemont, que sigue defendiendo su «legitimidad» y ha antepuesto sus intereses personales a la recuperación del autogobierno y la vuelta a la normalidad institucional. La forma en la que se ha gestado la designación de Torra y sus antecedentes no invitan a un excesivo optimismo. Aún así, la prudencia aconseja esperar el sentido de sus primeros movimientos. Mariano Rajoy ha insistido en los últimos días en su disposición al diálogo con el nuevo Gobierno catalán. El levantamiento del 155 tras la toma de posesión de Torra sería un buen indicio.

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