gran negocio

'Star Wars' anuncia en verano su próximo estreno para Navidad, truco comercial para generar ansiedad y curiosidad ante la nueva película

Enrique Portocarrero
ENRIQUE PORTOCARRERO

Nada mejor que el verano y las vacaciones para que la maquinaria comercial del universo ‘Star Wars’ vuelva a inocularnos la ansiedad por la próxima entrega de una saga que ya se anuncia para la Navidad. Es un parte del truco o la receta que explica la inmortalidad de su éxito. Se anuncia en verano y se estrena en las Navidades, se revelan algunos detalles con el calor y se concretan con el frío. Incluso se extienden sabiamente algunas sospechas que corren por las redes sociales en forma de teaser, tuit o chat, con lo cual se desborda la ansiedad por saber cuatro meses antes si Luke Skywalker se nos aparecerá como un nuevo villano o solo como una entidad llamada Jedi Gris. Sí, definitivamente este rol antagónico del héroe puede ser una de las grandes sorpresas, lo mismo que cualquier otra vicisitud sobre los aliens, la guardia pretoriana o el pasado de Snoke. Detalles aparentemente secretos que generan un interés anticipado, que crean un vínculo emocional con su audiencia tradicional y que encima encajan con armonía en la serialización de una historia interminable. La nueva película se llamará ‘Los últimos Jedi’, incluirá múltiples criaturas, tendrá muchas sorpresas y volverá a ser tan memorable como sus precedentes. Está claro: ‘Star Wars’ siempre está presente o latente, de generación en generación, de vacación en vacación, de éxito en éxito y de truco en treta comercial para generar ansiedad y curiosidad ante la nueva película. Gran negocio, sí.

Moda

Redefiniendo la modernidad

La feminidad contemporánea y posmoderna ya no tiene nada que ver ni con los viejos tópicos sexistas, ni tampoco con los criterios formales y estéticos que se exhibían en las pasarelas de la moda o que se vinculaban con un ideal único de la belleza. No, la feminidad es ahora subjetiva, individual, intelectual, sociológica y hasta orgullosa de su poder y su fuerza -el famoso ‘empowerment’-, mucho más que estética o bastante más que tópicamente seductora. Sí, el asunto tiene su indudable profundidad discursiva y reflexiva, hasta el punto de que en la industria de la moda los cánones o los criterios representativos del ideal de la feminidad han cambiado sustancialmente. Más aún, en esta redefinición de la feminidad las modelos elegidas como efigie de las marcas o de la industria de la moda no son ya las más bellas o las que tienen un físico más atractivo, sino aquellas que son capaces de influir con su personalidad independiente y su sociología cotidiana en las redes sociales, donde el consumo se estimula a golpe de intimidad en Instagram, Twitter o Snapchat. Prueba de todo esto es la nueva clasificación por ingresos de las modelos más famosas de la industria de la moda, donde Cara Delevinge ha destronado a Kate Moss incluso fuera de la pasarelas, afirmando un nuevo ideal de feminidad que ya solo se basa en su poder, en su propia identidad y en su libertad, mucho más que en la representación masculina de un ideal sexista de la belleza.

Cine

Netflix: Huida hacia adelante

Netflix triunfa en todo el mundo gracias a las fuertes inversiones que está realizando en producción original y también, claro, gracias a la simplicidad de un enganche que solo precisa de una conexión a internet y de un ‘click’ en su portal. Que se sepa, en el segundo trimestre de este año Netflix ha estrenado 14 temporadas de series originales, seis documentales y dos series documentales propias, nueve películas y siete temporadas de series para niños, todo lo cual supone una inversión estratosférica que debe financiarse y hasta pagarse con los ingresos por suscripciones en todo el mundo. A finales de abril la plataforma rozaba los 100 millones de abonados en todo el mundo, si bien no todos ellos son suscriptores de fidelidad permanente. Por todo ello su crecimiento exponencial y sus beneficios de 178 millones de dólares en el primer trimestre del año no garantizan un seguro camino de rosas. Piénsese que Netflix se ha convertido en el principal rival a batir por todos los concurrentes del negocio audiovisual, algo que le obliga a una huida hacia delante repleta de inversiones y endeudamiento. Prueba de ello es la compra esta semana de una empresa de cómics y dibujos animados o el anuncio de la contratación del gran divo de los ‘late shows’ televisivos, David Letterman. Todo muy bien, sí, de no ser porque Netflix tendrá que pagar por contenidos y financiación 13.000 millones de euros en los próximos cinco años. Casi nada.

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