Gràcies senyor coscubiela

Será difícil de olvidar el discurso ético, profundamente humano y democrático del veterano político progresista catalán

Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

La decisión del independentismo catalán de celebrar sí o sí el 1 de octubre un referéndum ilegal de autodeterminación como corolario a seis años de contumaz silencio del Gobierno español a sus reclamaciones está llevándose por delante muchas cosas y sacando a la luz otras que jamás hubiéramos sospechado contemplar. La más grave, la constatación de que las dos principales fuerzas nacionalistas, el PDeCAT (la antigua Convergencia) y Esquerra Republicana, son capaces de pisotear valores y principios democráticos fundamentales en su beneficio.

El Parlament ha vivido desde el miércoles episodios que serán difíciles de olvidar. Vulneraciones de la legalidad constitucional y estatutaria. Y flagrantes violaciones de los derechos de aquellos parlamentarios y grupos contrarios al ‘procés’. A este ‘procés’.

Contra ello han clamado algunos funcionarios -el secretario y el letrado mayor del Parlament-, además de los juristas que integran el Constitucinal catalán, el Consell de Garantías Estatutarias. Todos ellos han sido capaces de arrancarse la mordaza ambiental para denunciar las tropelías. También los partidos de la oposición. Entre ellos, de manera singular el veterano portavoz de la izquierda alternativa, de la coalición Cataluña Sí Que Es Pot, Joan Coscubiela.

«Estoy dispuesto a partirme la cara para que ustedes voten sobre la independencia de Cataluña, pero no si pisan los derechos de los diputados», dijo Coscubiela la noche del jueves, tras denunciar la actitud «autoritaria» y «antidemocrática» del bloque soberanista. «Estoy aquí porque mis padres me enseñaron a luchar por mis derechos. Pero no quiero que mi hijo David viva en un país donde la mayoría tapa los derechos de los que no piensan como ella», enfatizó, provocando la espontánea ovación de (casi) todos los parlamentarios de la oposición puestos en pie al grito de «democracia, democracia».

Casi todos, digo, porque el discurso ético y desilusionado de este antiguo luchador antifranquista no fue del agrado de algunos de sus compañeros de grupo, que ha terminado por saltar por los aires en este debate. Y es que unos, como Coscubiela, no aceptan el referendo. Otros, como el aún líder de Podem en Cataluña, Dante Fachín, sí. Y otros, como la alcaldesa de Barcelona, han sido un mar de dudas. Al final Ada Colau no cederá locales municipales para que se coloquen urnas para evitar problemas a la institución y a sus funcionarios. Otro varapalo al secesionismo.

El portavoz de CSQEPt, que ayer ‘mereció’ un tuit del insultador oficial del Congreso, el diputado de Esquerra Gabriel Rufián, tan injusto como repulsivo, anunció que a final de la legislatura abandonará la actividad política. Todo mi respeto si esa es su última decisión, aunque ojalá la reconsidere. No sobran ejemplos como el suyo. Decida lo que decida, gràcies senyor Coscubiela.

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