Geometría parlamentaria

Ya tenemos presidente y nuevo Gobierno. Su composición indica que las cosas van a cambiar poco y no hay peligro de ir a la ruina

Geometría parlamentaria
Jose Ibarrola
Manuel Tello
MANUEL TELLO

España, utilizando una de las opciones que da la Constitución, ha cambiado de presidente. Un variopinto espectro político superó los 175 votos que se necesitaban. Su unión no se basaba en una crítica fundamentada a las actuaciones del Gobierno. Según ellos, todos querían conseguir el 'desalojo' de la Moncloa. Como consecuencia, ya tenemos nuevo presidente y nuevo Ejecutivo. Su composición indica que las cosas van a cambiar poco y que no hay ningún peligro de ir a la ruina. Primero porque la responsable económica y el de Asuntos Exteriores están bien engarzados con Europa. Eso es una garantía. Además, las actuaciones del primer año de un nuevo Gobierno consisten, mayoritariamente, en ejecutar lo programado por el anterior. Hay Presupuestos, el gasto está ordenado, la economía en alza, el desempleo en baja y no parece que los responsables económicos tengan la insensatez de incrementar la deuda más de lo debido.

Otra cuestión es la acción legislativa. Todo apunta a que no se aprobará ninguna o casi ninguna ley. En su lugar tendremos juegos florales y fuegos artificiales. Sin ir más lejos, el mismo día de su toma de posesión, una de las ministras dijo: «Hay que cambiar la Constitución urgentemente». Pero tampoco es grave. En un país que no se aprueba ninguna ley durante un año no pasa nada. Al siguiente se hacen exámenes extraordinarios. Por tanto, es razonable esperar que el nuevo Gobierno no generará problemas graves para España. Eso sí, el nuevo presidente configuró un Gabinete capaz de escenificar un entremés que lleve al PSOE a ganar las próximas elecciones. Sin embargo, algunos hechos reales pueden dificultar esta representación. Analicemos algunos.

Para el desalojo había tres opciones:

1) La que parece que interesaba al PSOE y Ciudadanos: convocar elecciones.

2) La que hubiera admitido el presidente saliente: su sustitución a través de un Gobierno en funciones.

3) La moción de censura, en la que parece que Podemos tuvo un papel relevante en la búsqueda de apoyos. Por ello, excepto con el PNV, puede no haber acuerdos ocultos negociados por el nuevo presidente.

Por primera vez en España se eligió un presidente sin presentar un programa de Gobierno. Un déficit a subsanar. Solo sabemos que mantiene los Presupuestos del PP a los que se opuso su partido y, excepto el PNV, los demás socios de investidura.

¿Quiénes han salido perjudicados? En primer lugar Ciudadanos, cuyo líder, aprovechando el debilitamiento del PP y sin una perspectiva clara de alza para el PSOE, se veía, si se convocaban elecciones, en la Moncloa. A nivel personal, pueden sentirse perjudicados los miembros del Gobierno cesante y los nombrados por estos, que no pensaban dejarlo al terminar la legislatura. En esta aventura también puede salir perjudicado el PSOE, que, debido al bajón en Cataluña, para gobernar España necesita obtener más votos que en el pasado en las demás comunidades. Su techo electoral dependerá de cómo salve el Gobierno los baches que va a tener en su camino.

¿Quiénes son los beneficiados? Podemos y el propio PP. Un PP sin grietas puede llegar renovado (mensaje y personas) a las elecciones. Con algunos juicios terminados y sin estar en el Gobierno, puede ver el final de su via crucis. El tema de la corrupción puede pasar a otros: PSOE, PNV, Cataluña, etc. Podemos tiene la opción de desgastar al PSOE a través del Ejecutivo. Imaginen algo de este tipo:

Semana 1: Iniciativa parlamentaria en la que se propone que el Gobierno fije en 1.080 euros la pensión más baja. Abstención de PP y C's y voto en contra de PSOE y PNV. Explíquenselo a las manifestaciones de jubilados.

Semana 2: Iniciativa para acercar los presos al País Vasco. El 'sí' genera problemas con sus propios votantes y el 'no' con algunos de sus dos socios.

Semana 3: Amnistía o acercamiento para los políticos catalanes que están en la cárcel. Lo mismo que lo anterior.

Semana 4: Iniciativa parlamentaria para aprobar un referéndum pactado en Cataluña.

Semana 5: Presentar leyes para las cuales habrá propuestas, no aceptables, de los grupos que apoyaron la moción de censura.

Semana 6: …

Algo así sería demoledor para el PSOE a la víspera de las elecciones autonómicas y locales.

La moción de censura ha hecho que el Parlamento, por una vez, funcione de verdad como una estructura político-social de geometría variable. Algo de moda en la tecnología actual. Sin embargo, se observan indicios de que el presidente, al darse cuenta de que estas estructuras tienen sus límites, quiere provocar la vuelta al bipartidismo. Se confirmará si comienzan las escaramuzas PSOE-Podemos. En cualquier caso, con la elección del nuevo presidente todo parece indicar que se ha dado el pistoletazo de salida a una nueva, y probablemente larga, campaña electoral. La conclusión importante y tranquilizadora es que se ha demostrado, de nuevo, que la aceptable sociedad de bienestar de la que gozamos los españoles hace imposible un Gobierno basado en ideologías utópicas.

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