Fútbol y mercado

«¿Por cierto, por qué no renueva el portero? En fechas como éstas y en condiciones similares empezó la llorentina»

Miguel González San Martín
MIGUEL GONZÁLEZ SAN MARTÍN

Estamos ya terminando agosto, acercándonos al cierre del mercado y, salvo sorpresa mayúscula, el Athletic no va a fichar a nadie. Dice Valdano que si el Madrid fichara a Mbappé generaría un problema de concurrencia, por exceso de buenos futbolistas en ataque. Y no ha fichado tanto hasta ahora, el Madrid, jugadores de refuerzo mientras se le han ido otros, considerados figuras como James o Morata, que han dejado hueco para que se consoliden otros tan buenos o mejores, como Isco, Asensio y Lucas Vázquez. El Barcelona parece algo descentrado por la pérdida de Neymar y da la impresión de que va a firmar a última hora todo lo que se mueva en el mercado sin un plan preconcebido. A sus directivos les quema en las manos la cantidad disparatada de la cláusula. No la quieren, prefieren firmar jugadores aunque tengan que pagar un sobreprecio. Mientras tanto dejaron ir a Thiago, Cesc o Pedro. Decía recientemente Ángel Cappa que los entrenadores viven con dudas y los presidentes con miedo.

El Athletic no ha fichado en los dos últimos años. ¿Será que nos pasa como al Madrid, que tenemos plantilla para hacer inmejorables combinaciones, de veinticuatro futbolistas tomados de once en once? ¿Tenemos quince o dieciséis jugadores titulares, casi intercambiables? Se han jugado ya cuatro partidos oficiales y no da esa impresión. Como en buena parte de la temporada anterior, los resultados son, por ahora, mejores que el juego. La competición en la que el Athletic tiene mayores posibilidades es la Liga Europa, la Liga y la Copa son sueños remotos. Empató el partido de Bucarest con una parte aseada, la segunda más floja, y ganó claramente la vuelta por pegada más que por juego. El partido de Atenas nos recordó por momentos el desastre de Chipre, temimos no sólo perder el encuentro sino también la eliminatoria. Seis minutos afortunados, otra vez por remates, no por jugadas, permiten confiar en el pase a la ronda de grupos, con lo que se cumplirá el primer objetivo de la temporada. En la Liga hemos empezado empatando en casa con el recién ascendido Getafe, y pudimos perder si el árbitro hubiera advertido que el balón entró en el remate de cabeza que para en dos tiempos Kepa Arrizabalaga, y si éste no hubiera hecho otra gran parada más tarde. ¿Por cierto, por qué no renueva el portero? En fechas como éstas y en condiciones similares empezó la llorentina. Siendo decepcionante que no venga nadie, sería desmoralizador que se fuera alguno.

El Athletic no ha fichado por segundo año consecutivo, lo que no se comprende bien habiendo como hay puestos que mejorar, o al menos reforzar, y dinero en la caja. El equipo de Rojo y Argote renquea llamativamente, por ejemplo, de la banda izquierda. En estos cuatro partidos no se le ha visto al Athletic sacando el balón jugado desde atrás ni triangulando con fluidez en el centro. Sólo Muniain parece capacitado para romper, por el centro, las líneas rivales. La fórmula más repetida en ataque es tirar centros y centros.

Decía recientemente la galerista Soledad Lorenzo, quien se jubila donando buena parte de su colección particular de arte contemporáneo al museo Reina Sofía, que para comprar y vender hay que ser simpático. Eso no significa que te vayan a bajar el precio de los cuadros, pero al menos no lo subirán por no serlo. Decimos tal vez demasiado a menudo que no nos miran bien las directivas y las aficiones de la Real, el Osasuna y el Alavés. Es frustrante ir por lana (Berenguer) y volver trasquilado, sin el futbolista, con el enfado de la directiva osasunista y con una nueva declaración de hostilidades.

En un mundo ideal las generaciones de futbolistas del Athletic se irían sucediendo con naturalidad desde la cantera, con alguna incorporación proveniente del territorio Athletic. La población de ese territorio no está muy alejada de la de Uruguay, que ha ganado dos mundiales de fútbol y suele tener jugadores muy destacados en equipos relevantes, pero es también una suposición en exceso optimista pensar que los buenos futbolistas que salgan van a preferir en cualquier caso jugar en el Athletic. Tal vez se podría probar siendo simpáticos, buscando alianzas, afinidades, intercambios, acuerdos, cesiones de futbolistas, evitando que nos tomen por imperialistas arrogantes.

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