Es casi una ley física

Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

Hoy me la cargo. Al informe del CES, como a otros muchos que se emiten de signo parecido, les encuentro tres problemas. Uno, que conducen inevitablemente a coger la parte por el todo. Es decir, no es lo mismo señalar que el 1,2% de los empleados con contrato indefinido y el 16% de los temporales o a tiempo parcial se sitúan por debajo del umbral de pobreza, que decir que el 98,8% de los indefinidos y el 84% de los temporales se sitúan por encima. Ambas cosas son ciertas, pero la impresión obtenida por el lector es muy diferente. El segundo consiste en que se emplea mucho más esfuerzo, espacio y tiempo en señalar los problemas que en proponer las soluciones. El verdadero valor añadido vendría por esta vía, una vez que la otra ya obtiene una gran dedicación por parte de muchos analistas. El tercero es que, prácticamente de manera unánime, la atención sobre los hechos y la responsabilidad de los mismos se achaca a los empresarios en activo, los que crean empleo, aunque a veces sea de muy mala calidad, en lugar de dirigirse a esa enorme parte de la sociedad que no se siente concernida por el problema y que no piensa aportar ninguna solución.

Es evidente que la recuperación económica se está produciendo. Igual de cierto que dicha recuperación no consigue mejorar el empleo existente, ni crear nuevos empleos de calidad. Eso es un grave problema y no cabe esconderlo tras los buenos resultados macroeconómicos. Ya, pero ¿Cómo lo arreglamos? Son muchos los que consideran que todo se arregla ‘apretando’ a los empresarios actuales para que cedan una parte mayor de su trozo en el pastel. Es decir, que los mismos paguen salarios más elevados y carguen con mayores impuestos. Sin duda alguna, eso aliviaría un poco, y durante un rato, la situación… salvo que se desanimen y abandonen. Pero es evidente que sería mucho mejor que los empresarios actuales invirtiesen más y mejor para fabricar y ofrecer productos y servicios de mayor valor añadido que proporcionen mayores márgenes para todos. Y, sobre todo, sería muchísimo mejor que nuestro stock de emprendedores se oxigenase y se ampliase con nuevas aportaciones.

No soy muy optimista al respecto. ¿Por qué? Pues porque esa tarea, tan urgente como imprescindible, exige un compromiso social mucho mayor del que disponemos en la actualidad, una concienciación de los poderes públicos que es muy limitada y un nivel de esfuerzo muy superior al desplegado hasta la fecha por todos. Mientras busquemos a los responsables siempre entre ‘los otros’, y mientras saquemos conclusiones equivocadas, obtendremos resultados decepcionantes. Es casi una ley física.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos